La Chicotá de Nandel | Berrocal junto a San Pancracio

Juanlu Berrocal

Cuando hablamos del apellido Berrocal, nos estamos refiriendo cómo no, pues a Don Juan Berrocal Peligros y si hijo, Don Juan Luis Berrocal Campos.

Mucho se habló del primero, pero la pena, es cómo se está tratando, y por lo tanto, de lo que se está hablando del segundo.

Juan Luis Berrocal comienza en los martillos, llamado por esa inercia a favor de corriente que venía de su padre. Sin miramientos ni concesiones, se instauró y de qué forma, en la Hermandad del Resucitado.

Dicen, pues no he salido con él, que para nada es autoritario, pero que sienta unas bases para trabajar y para comprometerse, quien no las respeta, sabe que está fuera del grupo de trabajo.

Dicen que no es un tío de reprochar, ni «reñir» al costalero en público. No me consta, pero si sé que quién me lo contó pues lo vivió en sus carnes, solo me hablaba de agradecimiento hacia el capataz y sobre todo de la figura de la persona, con clase y sabiendo hacer las cosas.

¿Está pagando Juan Luis que los amigos íntimos de su padre, sean ahora amigos íntimos del querer mandar en la sombra, y por lo tanto estar por todo y para todo con el poder actual? Pues no lo sabemos.

¿Paga Juan Luis no haber aceptado no una, sino cinco y ocho Hermandades que han descolgado el teléfono para llamarlo, ofrecerle sitio en su casa? Pues tampoco lo sabemos.

Si sabemos que Juan Luis, hizo un trabajo excepcional en la Alegría. Que su trabajo, y ahí está la Junta de Gobierno y la cuadrilla del Buen Fin, fue exquisita en el Campo de la Verdad.

Y si sabemos que hay elecciones el año que viene, y que hay que controlar los dos pasos, y Juan Luis, tiene que ser cesado, como ya se sabía, como ya se adelantó, primero de un sitio, después de otro. Hay que tener a todo el mundo coartado, votos asegurados, y sobre todo el poder, el poder por encima de la categoría de la persona, el trabajo de su equipo, y el dolor de la familia Berrocal.

A Juan Luis, no lo echan de su casa, pues en ella sigue. A su padre tampoco, pues tiene grabado su nombre para los anales, y su apellido se mantendrá en la historia, y sobre todo, en el boca a boca de la gente humilde que formamos la Semana Santa.

Suerte a quien se postula como Hermano Mayor en sus próximas elecciones, y Juan Luis quizá deba de coger algún que otro martillo, para que el golpe de echarlo, no salga gratis.

Mucho animo a cuadrilla, equipo, y la familia Berrocal, y a Juan Luis, mañana miércoles, a pedir a San Pancracio, pero por la familia y la salud, el dinero y sobre todo los reconocimientos los trae la vida, en idas y venidas lo primero, pero lo segundo, no hay que pedirlo cuando ya se tiene, y se agranda con golpes como este.

Mañana verán a los contadores de votos viendo quién puede darles más o menos en unas elecciones, y así, regalar a Cristo al mejor postor. Y a Berrocal junto a San Pancracio