El mes de abril se vivirá de forma especial para feligresía de la Iglesia Conventual del Santo Ángel, especialmente para aquellos admiradores de la imaginería. Y es que a partir del penúltimo viernes de cuaresma, el 31 de marzo en concreto, se inaugurará en el templo sevillano la exposición del 400 Aniversario del Cristo de los Desamparados de Martínez Montañés. Durante esta exposición, otros dos crucificados quedarán expuesto junto al de Montañés. En concreto, el Cristo de la Agonía de Vergara, obra de Juan de Mesa, que se encuentra en la capital andaluza con motivo de su restauración por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, así como otro crucificado del Seminario de Granada, cuya autoría es de Pablo de Rojas.Así las cosas, tres grandes imagineros verán reconocida su obra en el Santo Ángel de cara al pueblo sevillano. Entre los actos propuestos para conmemorar el cuarto centenario de la hechura del Cristo de los Desamparados, destaca la salida procesional que se celebrará el 10 de junio sobre el paso de misterio de la Salud de San Bernardo, siendo la propia corporación del Miércoles Santo la que se encargará de todos los preparativos del paso, y los hermanos Villanueva quienes comandarán a la cuadrilla de costaleros en tan destacada salida procesional.
«Esta espléndida imagen de Cristo Crucificado, obra de Juan Martínez Montañés, se encuentra en la Iglesia del Santo Ángel de Sevilla. El tema del Crucificado es uno de los mejores tratados por este genial artista, donde alcanza el máximo de su acierto iconográfico, como en el Crucificado (Clemencia o de los Cálices, del Auxilio –Lima-, del retablo de Santiponce, el de los Desamparados, el de Santa Clara, y otros), donde ahonda tanto, que es difícil superar artística y sacramente sus interpretaciones, perfectas eclesialmente, según la mente de Trento y la Contrarreforma (José Hernández Díaz)».Así lo explica Fernando Gª Gutierrez, Delegado Diocesano del Patrimonio Artístico de la Archidiócesis de Sevilla en la web de la institución, que añade que «el mismo Prof. Hernández Díaz asegura que fue tallado por Montañés en 1617. Llega a compararlo artísticamente con el Cristo de la Clemencia o de los Cálices de la Catedral de Sevilla, aunque el de la Clemencia es un Crucificado todavía antes de morir, y el de los Desamparados está ya muerto con la llaga del costado abierta. En ambos casos queda patente la inefable iconografía de Cristo en la cruz, realizada con una maestría incomparable».El propio García Gutiérrez asegura que «esta imagen de Cristo crucificado es también un paradigma de lo que sería la mejor iconografía del Corazón de Jesús: Un Crucificado con el corazón abierto, del que mana agua y la sangre como símbolos de los sacramentos de la Iglesia, y que es la mejor manifestación del amor de Dios a los hombres. El Cristo de los Desamparados está, sin duda, entre los mejores Crucificados de la Escuela Sevillana de Escultura del siglo XVII».





