La Crónica | Alegría, Salud y Anunciación: Sevilla acaricia a sus Glorias en una tarde de ensueño

Tres de las imágenes más señeras de las corporaciones letíficas procesionaron este domingo

El mes de mayo avanza y las Glorias de María se suceden por todos los rincones de la ciudad para iluminar su exultante primavera.

Ayer domingo salieron hasta tres imágenes de la Virgen para Bendecir sus respectivos barrios: La Anunciación de Juan XIII, la Virgen de la Salud de San Isidoro y Nuestra Señora de la Alegría de San Bartolomé. 

Las tres derrocharon belleza, arte y elegancia en una tarde memorable, con un público selecto y entregado que siempre arropa a sus Glorias pese al fervor desmedido por las corporaciones penitenciales, los misterios, los palios y las procesiones extraordinarias. 

Las Hermandades Letíficas siguen teniendo su lugar, y las más lejana de cuántas salieron ayer a la calle, la Virgen de la Anunciación de la barriada de Juan XIII, cautivó a devotos y vecinos con la originalidad de su paso (Arcángel Gabriel incluido), la belleza de la talla Mariana y el elegante andar de los costaleros acompasado de la Banda de Música “Fernando Guerrero” de Los Palacios y Villafranca. 

En el centro, y más concretamente desde el corazón de la Alfalfa, salía poco antes de las siete y media de la tarde la Virgen de la Salud desde la Parroquia de San Isidoro, recorriendo un itinerario especial por los 350 años de vida de la corporación. La Plaza Nueva, la Calle Sierpes, Sagasta, Cuna, el Salvador o la Plaza del Pan fueron algunos de los lugares de tránsito. 

La Virgen de la Salud lucía este año un manto celeste, que conjugaba a la perfección con el exorno floral blanco del paso. La Banda del Liceo de Moguer acompañó musicalmente a la Imagen. 

Y finalmente, la Virgen de la Alegría derrochó fervor y clasicismo desde el corazón de la judería hasta San Esteban y San Nicolás, destacando la normalidad en el tránsito del cortejo. 

Uno de los instantes más esperados fue el transitar de la Reina de San Bartolomé por la calle Vidrio, la calle más estrecha del recorrido y donde los costaleros demuestran el mérito de la cuadrilla y su capataz. 

A su vez, la Banda María Santísima de la Victoria (Las Cigarreras) endulzaba aún más el tránsito de la Señora con un precioso repertorio.