La Crónica Gráfica del quinto domingo de Cuaresma en Córdoba

Con la yema de los dedos se alcanza la sensación infinita de volver a convertirnos en niños que solamente se experimenta la mañana de Palmas cuando todo está a punto de acontecer cuando solamente falta una semana para que la gloria recupere su lugar de privilegio por los rincones de nuestra Andalucía en los templos se ultiman los detalles y se celebran los postreros cultos los que son ocaso de esta intensísima Cuaresma.

Así ha ocurrido este quinto domingo de Cuaresma que se escapa de entre los dedos en la Real iglesia de San Pablo donde el Santísimo Cristo de la Expiración agonizaba ante la mirada atormentada y silenciosa de su Madre, o en la Trinidad donde el Santísimo Cristo de la Salud se había convertido en cordero del sacrificio infinito de dar la vida a manos de la incomprensión y el odio de la casta sacerdotal, sin pretender nada a cambio más allá de la salvación de aquellos a quienes se ama incondicionalmente o en la Compañía, en Santo Domingo de Silos, donde el Señor del Sepulcro era descendido de la Cruz de nuestros pecados para materializar el incalculable perdón de Dios Padre que se precipita por cada rincón de este mundo ingrato.

Allí se hizo presente una vez más la mirada certera de nuestro compañero Antonio Poyato para ser testigo del arte efímero que emana de los equipos de priostía que se afanan en estas fechas en inundar de barroquismo cada templo de nuestra realidad y dejar constancia en esta magnífica crónica gráfica.