La Crónica: La mejor Semana Santa de la historia

El Señor Resucitado ya está en su templo y pueden comenzar los balances de la Semana Santa jiennense. “Salieron todas”, quizás ese sería un buen titular para un balance, pero es que la Semana Santa no solo consiste en “salir” sino en “terminar”, y es que era algo impensable el que todas las Cofradías realizaran Estación de Penitencia sin mirar al cielo, algo, que no se había producido en más de tres décadas.

Comienzo el balance coincidiendo con las palabras del Presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, Francisco Latorre: “lo más negativo de la Semana Santa fue cuando paralizaron la instalación de tribunas”, un contratiempo que se hizo eco en todos los medios de comunicación y que pudo haber provocado peores conflictos. El acuerdo entre la Agrupación y el Ayuntamiento de no intervención en la Carrera Oficial dio paso al Domingo de Ramos. El día más esperado para los Cofrades comenzó con la salida de la Borriquilla, el Señor de la Salud, vestido de blanco, volvía a las calles de Jaén bajó un sol radiante y estrenando el respiradero delantero de su paso. La Virgen de la Paz vestía de aniversario y al son de la Banda de Música de la Amargura de Jaén ponía rumbo a la Carrera Oficial precedida del blanco de los capirotes de sus nazarenos.

La Santa Cena volvió hacer Estación de Penitencia por las calles de la capital tras no poder hacerla el año pasado a causa de la lluvia. El Señor Salvador en su Sagrada Cena volvía  a saludar a su barrio sobre su imponente paso de Misterio y bajo a la atenta mirada de su Madre de la Caridad y Consolación que prendía con cada chicotá la chispa de los corazones de los fieles que se acercaban a ella. Tras la Virgen de la Caridad y Consolación, el barrio de San Ildefonso se reencontraba con el Señor de la Oración en el Huerto y la Virgen de los Desamparados al son del cante de Caridad del Guadalquivir y escoltados por la Centuria Romana. Otro de los momentos más esperados de la Semana de Pasión jiennense fue la salida de la Hermandad de la Estrella desde el barrio de la Alcantarilla, el Señor de la Piedad cruzaba el umbral del portón de su Casa de Hermandad al son del Himno de Andalucía, y tras él la Virgen de la Estrella lucía su brillo bajo la luz del sol.

El Lunes Santo se presentó como día de estrenos. El primero y más importante; la Hermandad de Caridad y Salud realizaba su primera Estación de Penitencia por las calles de Jaén. Desde una cochera del barrio de la Salobreja salió el Señor de la Caridad buscando la avenida de Granada acompañado de la B.C.T. Nuestro Padre Jesús del Gran Poder. También lo hizo, poco después, la Hermandad del Despojado, desde el barrio del Salvador y a los sones de la magnífica Agrupación del Despojado de Jaén. El Señor de la Pasión volvía a las calles de Jaén tras no poder hacerlo el año pasado en un año muy especial ya que con la colocación de la nueva figura del centurión a caballo se daba por completado el colosal Misterio. Tras él, la Virgen de la Amargura volvía a ser fruto de la devoción del pueblo al son de la Banda de Música que lleva su nombre.

La última Hermandad en realizar Estación de Penitencia fue la Cofradía de los Estudiantes. Desde el barrio de la Merced, el Cristo del Bambú se ponía en la calle arropado por centenares de fieles que esperaban la salida con emoción un año más. Otro de los momentos más esperados de la Semana jiennense fue la salida de la Virgen de las Lágrimas a los sones de la tuna universitaria.

El Martes Santo tuvo, también, su principal estreno; la Hermandad del Divino Maestro realizaba su primera Estación de Penitencia después de 7 años de trabajo intenso. Una Hermandad muy especial ya que la gran mayoría de sus componentes son padres y antiguos alumnos vinculados al colegio del mismo nombre. Se cumplía así el sueño de la Congragación que un día fundó Francisco Blanco Nájera y Soledad de la Cruz.

Fue día grande, también, en el barrio de la Magdalena, la Clemencia retornó al centro de la Capital tras el altercado que se produjo el año pasado a causa de la lluvia. El Señor de la Caída, Cristo de la Clemencia y María Santísima del Mayor Dolor peregrinaron por las angostas y bellas calles de uno de los barrios más famosos de Jaén. Al son de marchas como “Eternidad”, el Señor de los Gitanos puso rumbo al corazón del Santo Reino acompañado de la emoción y el sentimiento de todos los fieles.

La última Hermandad en realizar Estación de Penitencia fue el Silencio. Desde el barrio de Cristo Rey, el Señor de la Humildad ponía la sobriedad y serenidad por las calles de Jaén acompañado de los faroles de sus nazarenos de filas. El Señor ascendía por el Paseo de la Estación donde el rachear de los costaleros era el único sonido que encandilaba a los fieles bajo el anochecer de la primavera dibujando una silueta de un Cristo sereno y sin fuerzas.

Llegados al ecuador de la Semana Santa, uno de los días más apasionantes de la Semana Santa es, sin duda, el Miércoles Santo en el que procesionaron las tres Hermandades que sufrie pron un Calvario, el pasado año, tras verse sorprendidos por la lluvia. La primera Hermandad en ponerse en la calle fue el Cautivo desde el barrio de Santa Isabel, el cual estrenaba el nuevo paso realizado en los talleres de Julián Sánchez. El paso presentaba un detalle, que, nunca olvidaré, un lazo rojo en memoria de los cristianos perseguidos. El Señor de Santa Isabel avanzaba buscando el centro y cruzando la Avenida del Ejército Español donde se agolpaban centenares de jiennenses y a los sones de la Expiración de Quesada.

La Segunda Hermandad del Miércoles Santo es una de las más populares de Jaén; el Perdón se puso en la calle alrededor de las 17:30, este año sin la liberación del preso. El Señor del Amor volvió a emocionar al barrio del Cristo Rey con su eterna chicotá y bajo la melodía del Despojado de Jaén que interpretó marchas como “Esperanza, Madre del Amor” o “Costaleros del amor”. El Cristo del Perdón, de Francisco Palma Burgos, puso la Misericordia por las calles de Jaén a los sones de la B.C.T. Monte Calvario de Martos precediendo a la Virgen de la Esperanza con su verde palio y sus faldones recién bordados y bajo el son de la Banda de Música de la Amargura.

La última Hermandad del Miércoles Santo y la única que realiza Estación de Penitencia desde la Catedral, se puso en la calle bajo un sol de justicia y bajo la intensa mirada de los legionarios de Ceuta. El Cristo de la Buena Muerte cruzó el umbral de la Catedral en su imponente trono

Para poner rumbo a Millán de Priego y dejar paso al segundo de los tronos de la Hermandad; el Cristo Descendido. El Misterio de Víctor de los Ríos volvió a mostrar su imponente escena a la Plaza de Santa María portado por sus hombres de trono y acompañado por la Agrupación Musical Nuestra Señora de las Angustias de Alcalá la Real. El ultimo trono en salir de la Catedral fue la Virgen de las Angustias, la Imagen de José de Mora lució en la esplendorosa tarde por las diferentes calles del casco histórico de la Catedral y a los sones de la Banda de Música Blanco Nájera.

Los grandes días de la Semana Santa relucieron más que en ningún año, Crucificados con el Cristo de la Vera Cruz o el de la Expiración volvieron a sembrar en el paladar el sabor añejo de las procesiones de Jaén. La primera Hermandad de la Vera Cruz volvió a las calles de Jaén tras haberlo hecho el pasado mes de mayo en la extraordinaria de su 725 aniversario, el paso de Jesús Preso se colocó bajo el dintel de San Ildefonso al son de sus costaleras y bajo el amparo de la Agrupación Musical de la Columna y Lágrimas de Baeza. El Señor de la Vera Cruz salió tras Él imponiendo el Silencio en la Plaza de San Ildefonso y esperando al son de la Marcha Real interpretada por la Banda del Amor de Úbeda. Colocado en posición vertical, el Cristo de la Vera Cruz  tomó la “Reja de la Capilla” en dirección a la calle Virgen de la Capilla. La Virgen de los Dolores salió tras el Cristo acompañada del cuerpo de honorífico de la Hermandad; la Guardia Civil y a los sones de la Banda de Música Miguel Ángel Colmenero de Jamilena y bajo una lluvia de pétalos.

La última Hermandad en realizar Estación de Penitencia el Jueves Santo fue la Expiración. Bajo el cielo de San Bartolomé los largos capirotes morados anunciaban la salida del Santísimo Cristo de la Expiración sobre su paso de alpaca plateada, la estrecha puerta ojival de la Iglesia ponía ese punto de belleza a la salida del Señor mecido bajo las marchas de la B.C.T. Santísimo Cristo de la Expiración de Jaén. La Virgen de las Siete Palabras cruzó el umbral a tierra después de su Hijo buscando la calle Virgilio Anguita y proporcionando a los fieles el sabor dulce de antaño bajo la música de la Sociedad Filarmónica María Inmaculada de Linares. La Hermandad cerró el Jueves Santo alrededor de las 1:00 anunciando la salida del Señor de Jaén.

La Madrugá tan esperada fue una vez más el balcón de Nuestro Padre Jesús Nazareno, el Abuelo de Jaén volvió a saludar a su pueblo al son de su himno del maestro Emilio Cebrián. Una vez más los cantones de Nuestro Padre Jesús desataron la Pasión por el Rey del Santo Reino y por su Bendita Madre. Los cuatro pasos de la Cofradía salieron y se encontraron en la Plaza de Santa María, por fin, se acabó la polémica por la falta de promitentes en los pasos, por fin, el Señor volvió a bendecir Jaén, por fin, la Reina de la Madrugá fue alumbrada por las velas de los Hermanos y no Hermanos mientras los vivas se sostenían en el aire bajo una noche oscura y llena de ilusión y sentimiento.

Tras una intensa noche, la Cofradía del Santo Sepulcro se puso en la calle desde la Iglesia de San Juan y San Pedro, en pleno casco histórico. El Misterio del Calvario estrenaba por primera vez el acompañamiento musical, la B.C.T. Nuestro Padre Jesús Nazareno de Torredelcampo ha tenido el honor de ser la primera banda detrás del Cristo del Calvario. Tras la salida de este, el Cristo Yacente de Juan Abascal volvió a perpetrar el Silencio en la Plaza de San Juan tiñendo de negro luto las calles de la Capital y anunciando la venida de su Madre de los Dolores. La Virgen volvió a ejecutar una de las salidas más complicadas de toda España, con un toque fúnebre puso rumbo al centro de la Ciudad.

La última Hermandad en realizar Estación de Penitencia el Viernes Santo fue la Soledad. Desde la Basílica de San Ildefonso, el Cristo Yacente puso el Silencio  de nuevo en Jaén portado por sus costaleros con pie firme. Tras él, la Virgen de la Soledad daba los últimos pasos del Viernes Santo bajo su palio de cajón y con la mirada perdida por el dolor.

El último y más glorioso día de la Semana Santa amaneció resplandeciente, esperando, la salida de Jesús Resucitado desde San Ildefonso. El Señor cruzó el umbral de la Basílica a los sones de la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Piedad de Jaén y con los brazos abiertos dejó claro que el es “el camino, la verdad y la vida”. El fuerte calor hizo mella en costaleros y nazarenos que disfrutaron de su recorrido después de una larga espera de dos años. La Virgen de la Victoria mostró su feliz mirada al pueblo de Jaén al son de la Banda de Música de Jaén y, acompañada de la representación de la mayoría de las Hermandades jiennenses, peregrinó un año más la alegría de la Resurrección cerrando así la mejor Semana Santa de la historia.