La CUP quiere expropiar la Catedral de Barcelona

Continúan multiplicándose sin solución de continuidad los ataques hacia todo lo que huele a incienso en este país en riesgo de extinción que hasta hace poco respondía al nombre de España. Ataques que evidencian la deriva en la que se haya inmersa una sociedad herida de un odio enfermizo que nos empuja de manera inmisericorde e inusitada hacia el más profundo de los abismos.

El nuevo ataque como el de hoy, mañana vendrá otro, se ha perpetrado en Barcelona, en la otrora Cataluña liberal, ejemplo de la Europa más desarrollada y referencia de la modernidad, travestida en los últimos años en un extraño experimento asambleario que ahonda sistemáticamente en una fractura social de consecuencias imprevisibles por culpa de la acción de unos pocos y la omisión y el silencio cómplice de muchos.

Allí, a los pies de la mismísima Sagrada Familia la CUP, ese movimiento anarquista, radical y violento que se ha colado las instituciones catalanas en los últimos tiempos, ha anunciado que solicitará en el pleno de Ciutat Vella este jueves que el Ayuntamiento de Barcelona expropie la catedral de la ciudad para su «socialización forzosa» para convertirla en una escuela de artes escénicas y música y en un economato municipal, en un nuevo arrebato de locura colectiva y una muestra del profundo sentimiento antidemocratico y anticlerical que subyace en este movimiento construido en contra de parte de sus conciudadanos.

El motivo esgrimido es el exceso de turismo y la falta de equipamientos públicos y pretende ampararse en una reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre las exenciones fiscales de ámbito estatal a la Iglesia católica. La magistratura, con sede en Luxemburgo, consideró que estas ventajas fiscales podrían ser ayudas ilegales, aunque delegó la decisión final en la justicia española.

“Pedimos al ayuntamiento y al distrito de Ciutat Vella que asuman la laicidad política y sean coherentes con la legalidad, comenzando por expropiar y socializar forzosamente la Catedral”, ha manifestado la formación radical a través de Joan Suqué, número 26 en la lista electoral de la formación y es vecino de la Barceloneta.

La Santa Iglesia Catedral Basílica de Barcelona se encuentra bajo el patronazgo de la Santa Cruz y de la virgen Santa Eulalia en cuya Cripta guardada bajo el Altar Mayor se halla una tumba gótica con elementos románicos y un sarcófago de mármol (s.XIV) construida en su homenaje. A sus 13 años, Santa Eulalia; cotitular de la Catedral fue martirizada hasta la muerte en el año 304 d. C. por defender su fe cristiana. Este templo de gran belleza, visitado por miles de fieles que elevan día a día su plegaria y rinden culto a su fe, es sede del Cardenal-Arzobispo de Barcelona y la Iglesia madre de todas las iglesias del arzobispado.

La catedral actual se construyó durante los siglos XIII a XV sobre la antigua catedral románica, construida a su vez sobre una iglesia de la época visigoda a la que precedió una basílica paleocristiana, cuyos restos pueden verse en el subsuelo, en el Museo de Historia de la Ciudad. La finalización de la imponente fachada en el mismo estilo, sin embargo, es mucho más moderna (siglo XIX). El edificio es Bien de Interés Cultural y, desde el 2 de noviembre de 1929, Monumento Histórico-Artístico Nacional. Está dedicada a la Santa Cruz desde el año 599 y se añadió a partir del año 877 a Santa Eulalia,3 patrona de la ciudad de Barcelona (actualmente es más celebrada como tal la Virgen de la Merced que, estrictamente, es patrona de la diócesis de Barcelona, pero no de la ciudad), una joven doncella que, de acuerdo con la tradición católica, sufrió el martirio durante la época romana.

Una de tales historias cuenta que fue expuesta desnuda en el foro de la ciudad y que milagrosamente, a mitad de primavera, cayó una nevada que cubrió su desnudez. Las enfurecidas autoridades romanas la metieron en un barril con vidrios rotos, clavos y cuchillos clavados en él y lanzaron cuesta abajo el barril (de acuerdo con la tradición, se trataría de la calle Baixada de Santa Eulàlia, Cuesta de Santa Eulalia). Y así, hasta trece martirios diferentes, uno por cada año de edad de la santa. Finalmente, fue crucificada en una cruz en forma de aspa, que es el emblema de la catedral y la diócesis, así como el atributo iconográfico de la santa. La catedral cuenta con un claustro gótico en el que viven trece ocas blancas (se cuenta que Eulalia tenía trece años cuando fue ejecutada y que pastoreaba ocas en su predio de Sarrià, cerca de la ciudad).