Advertisements
El Cirineo, 💙 Opinión

La delgada línea que separa el éxito fulgurante del estrepitoso fracaso

La ciudad de Córdoba ha sido testigo este fin de semana de dos hitos, de muy distinto signo, que han de marcar decisivamente la historia de dos corporaciones penitenciales. El viernes, la Agrupación parroquial de la Salud de Puerta Nueva bendecía a su dolorosa, María Santísima de Regla, una imagen de dotada de una singular belleza, única en la ciudad, mostrando un nuevo y espectacular avance en el fulgurante crecimiento que la joven corporación viene experimentando en los últimos años de la mano de Rafael Cano, que ya ha propiciado la incorporación de la imagen Nuestro Padre Jesús de la Salud, la firma del contrato del futuro misterio que lo acompañe, y que ha demostrado a la asombrada Córdoba Cofrade cómo tomaba posesión de un Jueves de Pasión huérfano desde que la Hermandad Universitaria decidiera incorporarse a la nómina de las cofradías que hacen Estación de Penitencia en la Santa Iglesia Catedral.

Un crecimiento que, en mayor o menor medida, vienen demostrando otras nuevas corporaciones que, en la última década, se han ido diseminando por los cuatro puntos cardinales de la geografía de la ciudad de San Rafael, en lo que, de llegar todas ellas a alcanzar el éxito, podría terminar convirtiéndose en una nueva revolución similar a la experimentada por la Semana Santa de Córdoba en la segunda mitad de la década de los setenta y la primera mitad de la década de los ochenta.

La Presentación de Cañero o la Conversión de Electromecánicas son quizá los ejemplos más potentes de esta nueva hornada de Cofradías de la que también forman parte las Lágrimas del Figueroa, el Traslado al Sepulcro de la Barriada de la Paz, la O de Fátima y la Bondad de la Fuensanta. Corporaciones que con mayor o menor poderío, evidenciando un crecimiento más o menos acelerado, han logrado ocupar, con total merecimiento, un lugar de privilegio en el corazón de los cordobeses que sueñan, ¿qué duda cabe? con su incorporación a medio plazo entre las cofradías que inundan de cera las calles de Córdoba bajo la luna de Nisan.

Sin embargo, otro acontecimiento de muy distinto signo, ha acaparado la atención de la Córdoba Cofrade en las últimas horas. Un acontecimiento indiscutiblemente esperanzador pero que tiene su origen en un suceso inquietante y que bien debería inquietar a todos aquellos que con toda la ilusión del mundo vienen trabajando en la construcción de estas jóvenes corporaciones que hemos mencionado, la incorporación de la Virgen del Rayo como titular letífica de la Hermandad del Descendimiento. Esperanzador porque permitirá conservar intacto, acaso perfeccionado, el culto a una de las imágenes marianas centenarias de la ciudad, que ha estado a punto de perderse.

Tranquilizador pero, al mismo tiempo, inquietante y desasosegante… triste incluso, en tanto en cuanto refleja el fracaso de un proyecto que se puso en marcha con la misma ilusión que el que hace latir con fuerza estos proyectos que antes relacionábamos, y que se ha derrumbado como un castillo de naipes por no haberse erigido sobre sólidos cimientos. Los proyectos de esta índole deben huir siempre de personalismos y buscar el empuje colectivo en el convencimiento de que una playa solo puede crearse a partir de miles de granos de arena. Lo contrario, basar un proyecto en una o unas pocas personas, implica moverse siempre en un alambre en el que amenaza el vacío propiciado por que el empuje inicial termine por quedar reducido a la nada o que las pequeñas rencillas que, de manera natural surgen en cualquier grupo humano, puedan dilapidar en un instante el trabajo de años de esfuerzo.

Otros de estos ejemplos se han producido en los últimos años en barrios como Ciudad Jardín, donde a veces, pese al ilusionante nuevo comienzo de la pasada Cuaresma, parece una entelequia que algún día se construya una cofradía en torno al Cristo de la Confianza o en Valdeolleros, donde pese al cacareado proyecto que como el Guadiana aparecía y desaparecía cada x tiempo no había más que el interés más o menos legítimo de una única persona. Los proyectos que se construyen en torno a un único elemento o a un grupo muy reducido, están condenados al fracaso, que nadie se engañe. Sólo desde la colectividad, el trabajo común y el crecimiento social puede construirse una auténtica hermandad.

Dicen que nadie escarmienta en cabeza ajena pero, háganme un favor, ténganlo en cuenta todos aquellos que se encuentran en estos momentos embarcados en proyectos de este calado, trabajando con ahínco mirando con ilusión al futuro. Las personas pasan y las entidades permanecen, siempre y cuando se sustenten en pilares rígidos, poderosos y bien fundamentados. Las otras, las que dependen de un único hilo para moverse y subsistir, terminarán por desmoronarse y desaparecer, dejando tras de sí el regusto amargo de lo pudo ser y no fue, y el lamento de ser consciente de haber perdido una oportunidad histórica que las prisas y el ego terminaron condenando a la nada del fracaso.

Advertisements

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para más información. ACEPTAR
Aviso de cookies