La constitución de la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias del 12 de abril de 1570 establece, entre otras reglas: “Ordenamos y tenemos por bien que quando acaezciere que algún Confrade enfermare y estuviere a punto de muerte que hecho saber al prioste el mal de tal hermano sino tuviere quien esté con él para lo consolar y animar a bien morir que en tal caso mande el prioste a dos hermanos de nuestra confradía que lo vayan aconpañar una noche y si nuestro señor no dispusiere dél lo acompañen otros dos otra noche y asta que tenga mejoría o lo lleve dios a su gloria”
No acaba ahí la preocupación de las reglas escritas por los más desfavorecidos: “Ordenamos y tenemos por bien que si algún Confrade nuestro viniere en extrema necessidad o estuviere enfermo y fuere tan pobre que no tuviere de qué se proveer que cada Confrade hermano nuestro le dé en limosna cda sábado dos maravedís y estos maravedís sean cogidos por nuestro munidor o qualquier persona quel prioste i alcaldes disputare para ello y el hermano que rehusare de no hazerlo pague empena un real para el dicho nuestro hermano”
No son las únicas, y este tipo de reglas y disposiciones serán constantes en el devenir histórico de la cofradía del Jueves Santo; una forma de ser que en nuestros días, y en el triste momento que vivimos vuelve a confirmarse; la ayuda al necesitado como regla, no escrita, sino en el frontispicio de un carisma y un estilo, que no se agota en los fastos del Jueves Santo sino que va mucho más allá para cumplir el principio evangélico de Amar al Prójimo.
De este modo, el hermano Mayor de las Angustias, Antonio Carlos Susín, ha publicado una carta a través de las distintas redes sociales de la cofradía manifestando su preocupación, y la de su junta de gobierno, por la situación de las personas y familias que se han visto afectadas por la pandemia del coronavirus, y hace un enunciado proclamando que en esta situación el deber de la hermandad es estar con aquellos que más lo necesitan
Hacemos desde Gente de Paz un llamamiento a todos nuestros lectores para que se pongan en contacto con la hermandad a través de los canales que pone a disposición de hermanos y cristianos en general, y que vienen explicitados en la comunicación del hermano mayor. Y cuyo fin no es otro que ayudar en la medida de nuestras posibilidades





