La tragedia ha vuelto a cebarse con el mundo de los toros tal y como ocurriese hace menos de un año con el recordado Víctor Barrio. En esta ocasión ha sido en Francia, en la localidad de Aire-Sur-l’Adour donde Iván Fandiño caía mortalmente herido cuando iba a realizar un quite con el capote al toro de Baltasar Ibán que le correspondía en suerte a Juan del Álamo. El diestro tropezó y fue prendido en el suelo contra el ruedo, como ocurriese a Barrio en Teruel y el animal le asestó una puñalada en la zona del tórax.
A las múltiples muestras de condolencias que se han reproducido sin descanso desde el mismo instante en que se confirmó la terrible noticia, se ha sumado una muy especial en forma de recuerdo y oración, la que la Hermandad de la Estrella ha querido difundir a través de sus redes sociales oficiales poniendo de manifiesto la profunda consternación en que se ha sumido la corporación trianera. Y lo ha hecho compartiendo la fotografía tomada a la dolorosa de la calle San Jacinto en 1931, cuando fue así ataviada por la muerte de Francisco Vega de los Reyes, Gitanillo de Triana. Y es que como muchas conocían, Iván Fandiño era hermano de la cofradía sevillana.
Legendaria es la interrelación entre el universo taurino y las cofradías. Relación de la que múltiples ocasiones hemos hablado rememorando decenas de recuerdos para la historia en los que se evidenciaba de un modo u otro esta conexión imperecedera o en todas aquellas ocasiones en las que el patrimonio de las corporaciones penitenciales o lefíticas se han visto enriquecidas por las aportaciones de maestros en este noble arte. Una interrelación emanada de la profunda devoción y de la fe inabarcable que profesan aquellos que cada tarde se juegan su vida hacia la Madre de Dios en cualquiera de sus advocaciones en las que depositan su suerte ante la suerte suprema.
Hoy es la Estrella la que está de luto, como en su día lo estuvo la Macarena por la pérdida de Joselito y tantas otras por muchos otros toreros, y con Ella enmudece de tristeza el mundo del toro y el universo cofrade latiendo al mismo compás, el de la oración sincera y el recuerdo emocionado.




