La extrema izquierda vuelve a politizar la Velá de la Fuensanta

Los días 6, 7 y 8 de septiembre tendrá lugar como cada año la Velá de la Fuensanta, cuya celebración es organizada por el Ayuntamiento de Córdoba en colaboración con el Consejo de la Juventud de Córdoba, que se encarga de programar distintas actividades presuntamente destinadas a la juventud. Sin embargo, el sesgo que se manifiesta por parte de la idiosincrasia de estas actividades se aleja mucho de aquellos orígenes religiosos de esta festividad, por lo que finalmente resultan excluyentes en lugar de incluyentes, que es como habría de ser.

Este año el lema de las mismas es defender la libertad de expresión de raperos y tuiteros, con el consiguiente posicionamiento político, merced al tono que suelen manifestar estos supuestos artistas en sus manifestaciones a través de sus canciones o mensajes en redes sociales, amparándose bajo el paraguas de la libertad de expresión para emitir vomiteras dialécticas incluso deseos de muerte a través de estos medios.

Durante los mencionados días distintos grupos musicales de hip hop, rap o twerk ofrecerán su música a los jóvenes asistentes que deseen participar de este evento claramente politizado y alejando en kilómetros de cualquier matiz religioso. Todo ello, recordemos, bajo el amparo de la apología de la libertad de expresión de aquellos que la prostituyen para despotricar contra todo lo despotricable con malas artes y contra la ley, según se viene demostrando durante los últimos tiempos.

Cabe recordar 8 de septiembre tiene un marcado carácter festivo en muchos municipios ya que es el día en el que se conmemora la Natividad de María. En la ciudad de Córdoba se celebra el día de la Fuensanta, co-patrona de la ciudad y patrona de las cofradías cordobesas desde 1987. En el recuerdo de muchos queda la visita a su santuario en el barrio que lleva su nombre, la historia del caimán, el paseo en algunos columpios o voladeras, el algodón dulce o la manzana con caramelo y la tradicional campanita de cerámica, que en la mayoría de los casos no duraba más de un día debido al ímpetu que poníamos en hacerla replicar. La verbena de la Fuensanta siempre ha tenido un profundo sabor a barrio, a feria de las de antes, de esas que se prodigan por numerosos pueblos de nuestra geografía donde la plaza de este ejerce de anfitriona y de lugar de encuentro, también ejerce de caseta del pueblo, donde por su sencillo escenario pasan las orquestas que animan al personal con las canciones más bailonas de la temporada.

En cambio, esta fiesta viene demostrando una deriva excluyente que ha conseguido cuajar una celebración en contra de cualquier componente religioso – germen de la celebración, por más que se oculte – y dotada de una evidente politización que ha provocado que buena parte del pueblo de Córdoba, haya terminado por alejarse de una fiesta que antaño fue de todos los cordobeses, cansada de ver como se ha terminado convirtiendo más en un foro del activismo de la extrema izquierda y la reivindicación antisistema que en una fiesta de todos. Todo ello desde que el ayuntamiento viene estando regido por partidos de izquierda. Este año se vuelve a repetir la historia, y parece que los intentos de despojar a la fiesta de su carácter inclusivo y enriquecedor están dando resultados.