La Federación de Asociaciones Vecinales Al-Zahara parece decidida a aprovechar hasta el último segundo que dure esta Cuaresma para obtener la relevancia social de la que carece. Acostumbrados sus dirigentes a que sus comunicados tengan nula repercusión a lo largo del año entre la ciudadanía, más preocupada en asuntos que nada tienen que ver con la tergiversación política, han encontrado un filón en la Semana Santa para lograr día sí, día también su ansiado minuto de gloria.
Tras los exabruptos perpetrados por un par de asociaciones vecinales la pasada semana, en esta ocasión ha sido la hermana mayor la que se ha puesto de pie para seguir profundizando en el círculo vicioso en el que se encuentran penando desde la primavera de 2017. Ha sido a través de un comunicado en el que califican de “desplante” la decisión del ayuntamiento de no convocar a las asociaciones vecinales para decidir por dónde debe discurrir la Semana Santa de Córdoba.
Un texto en el que se califica de “ninguneo inadmisible” que se tomen decisiones sin atender sus exigencias. Además, el comunicado afirma que este asunto “de hechos consumados” ha provocado que el ambiente entre ayuntamiento y asociaciones vecinales “se haya enrarecido” en lo que supone una nueva vuelta de tuerca en el camino de la amenaza más o menos velada, con el que se pretende condicionar la acción de gobierno. Todo tras hablar en nombre de toda la ciudadanía como si todos aquellos cordobeses que no comulgan –con perdón- con su pensamiento único no existieran. De momento Al-Zahara ya ha advertido que va a convocar a todas las asociaciones vecinales de “zonas afectadas por la Carrera Oficial”. Veremos cuál es el paso siguiente en esta escalada.





