Cruz de guía, Opinión

La filtración, otro de los grandes problemas de la Semana Santa

El fenómeno religioso y social conocido como Semana Santa configura, cada año, el evento estrella de las efemérides programadas en Andalucía. Un acontecimiento no solo aclamado por las muestras devocionales de piedad popular, sino también, por un sinfin de curiosos que se acercan a tierras sureñas para contemplar como la transformación que la sociedad andaluza experimenta a lo largo de una semana, genera multitud de dosis de ilusión por aquel fenómeno que muchos no entendieron.

Como acaecimiento magnánimo e inherente al calendario anual del cofrade y debido a su exponencial crecimiento en las últimas décadas, la Semana Santa ha traspasado fronteras y ha recalado en asuntos políticos que vieron en ella una fuente de ingresos incuestionable. Pero como evento aglutinador y cuantioso donde los haya, también ha adolecido de desavenencias muchas veces motivadas por la ingente globalización que han propiciado las redes sociales en tan corto espacio de tiempo. Es por ello que, algunos inconvenientes, como los de las filtraciones, provocan anualmente lances perpetrados, a lo largo y ancho del orbe cofrade, por individuos que no sopesaron la repercusión negativa que podrían tener sus acciones.

Y es que el ámbito de las filtraciones no solo se producen en el mundo del fútbol o la política, sino también en el universo cofrade, generando climas de tensión y nerviosismo. Por ende, muchos organismos y corporaciones se han afanado en velar porque el número de personas que tienen constancia de una noticia no oficializada o de la presentación de un cartel sea el mínimo posible. Pero a veces es inevitable que se puedan producir estas filtraciones o incluso que las mismas se tergiversen en bulos como ha ocurrido muy recientemente en la ciudad de Linares.

La ciudad minera ha protagonizado una de las primeras polémicas cofrades del año. Hace escasos días, aparecía en las redes un posible cartel que anunciaba la Semana de Pasión linarense de 2022 bajo el amparo de la Imagen Titular de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Estación Linares-Baeza, curiosamente la misma Talla que había sido escogida por la Agrupación de Cofradías de la ciudad, para protagonizar el afamado cartel de la presente edición. Pues bien, la repercusión que acogió la posible obra anunciadora se hizo eco incluso en el seno de grandes portales cofrades hasta tal punto que el máximo órgano cofrade de la ciudad se vio obligado a desmentir la oficialidad del mismo.

Algo parecido ocurrió en el año 2018, cuando se hizo público el cartel de la Semana Santa de Jerez, horas antes de su presentación, al igual que cuatro años antes con el que diseñara Beatriz Barrientos para la Semana Santa de Sevilla.

Linares ha sido el último exponente en unirse a esta lista de filtraciones de carteles que vieron la luz antes de tiempo.

Pero no solo de obras pictóricas y fotográficas va la cosa. Otro de los temas más recurrentes y susceptibles de ser filtrados han sido las negociaciones contractuales entre bandas y hermandades. Y es que el frikismo y la búsqueda de la eterna «exclusiva» han distorsionado la naturalidad con la que estas decisiones se tomaban en años pretéritos que han devenido en coyunturas desagradables y sinsabores en el seno de las Cofradías y formaciones musicales.

Se trata de un fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos, aquella que se atiborra de información como plato principal y como postre. Aquella que perdió el norte para luchar por ser la primera en controlar la buena nueva hasta tal punto de degenerarla en mentiras.