Cruz de guía, Opinión

La gran olvidada

Insisto. Muchas veces somos los primeros que pecamos en este confuso valle en el que las montañas más altas, por lo general, brillan y eclipsan a otras que quedan en el olvido. Quizás la influencia de esas coordilleras ondea sobre nuestras cabezas y nos impide ver los tesoros con los que cuentan muchas otras líneas de montaña.

Es totalmente verídico que el dominio que inflige lo exorbitante y lo monumental sobre las tendencias que dominan nuestra vida diaria produce en nosotros mismos la necesidad de acudir a esas páginas que hablan sobre los fenómenos más conocidos de nuestra sociedad. En el caso de la Semana Santa, como usted probablemente se estará cuestionando, podemos extrapolarlo a aquellas ciudades cuyos acontecimientos provocan la sacudida metafórica de las redes sociales y ocupan las primeras planas de los diarios cofrades de actualidad. Del que nos ocupa también, no se alboroten.

Es el lance que circunscribe la situación que vive la Semana Santa almeriense. La gran olvidada por el mundo cofrade. Quizás en relación con aspectos demográficos o por la falta de desarrollo que ha sufrido en los últimos tiempos o simplemente debido a la ausencia de promoción. No quiero entrar en los detalles que inspiran el ensombrecimiento de la Semana Santa de Almería. Lo que sí es cierto, es que esa opacidad con la que los diarios foráneos han infravalorado las virtudes que presenta la Semana de Pasión muestran la necesidad abierta de destapar esos tesoros que congregan las Hermandades más orientales de la geografía andaluza.

Es por ello que se ha visto latente la necesidad de impulsar el conocimiento a través de la celebración de un fenómeno ya instaurado en muchas ciudades como seguro de atracción de masas, que no es otro que la realización magna que congregue a gran parte de la nómina de Hermandades de la capital. Un acontecimiento que ha demostrado su fortaleza con la contratación de bandas de primer nivel del panorama musical cofrade que suponen un aliciente más para redescubrir la imaginería sacra almeriense en todo su esplendor.

Pero no solo de magnas va la cosa. Aunque con escaso eco en los diarios cofrades, la Agrupación de Hermandades y Cofradías ha dispuesto la celebración de una gran exposición de enseres de gran parte de las Corporaciones Penitenciales y Gloriosas que se iniciará el próximo 8 de octubre, la cual aparece integrada por un extenso catálogo patrimonial como pocas ciudades en Andalucía poseen. Un trabajo digno de una ciudad que quiere reclamar su lugar en el complicado orbe de la Semana Santa.

No hay más que ver como la preparación de esta gran exposición viene precedida por la procesión extraordinaria del Santísimo Cristo de la Caridad, la cual ocupará un importante emplazamiento en la exposición, para ver como la entidad agrupacional ha puesto toda la carne en el asador para despuntar en el año en el que cumple 75 años de vida.

Una oportunidad única de presenciar no solo la Imagen del Cristo de Juan Manuel Miñarro, sino también para contemplar la corona de Seco Velasco para la Virgen del Amor y la Esperanza, la presea Imperial de Nuestra Señora de las Angustias o la carreta que cobija al Simpecado de la Hermandad del Rocío de Almería realizada por Orfebrería Villarreal.

Tesoros, muchos de ellos escondidos, que serán desvelados nuevamente para el renacer de la Semana Santa almeriense en un año para el recuerdo.