Córdoba

La Hermandad de la Esperanza celebrará el 75 aniversario de la bendición de su dolorosa con un traslado extraordinario a Santa Marina

Allí tendrá lugar el solemne triduo extraordinario, un besamanos y una eucaristía especial

Exposiciones, conferencias, estrenos musicales, conciertos, misas solemnes, adoraciones o sabatinas serán algunos de los eventos programados para conmemorar la bendición de María Santísima de La Esperanza, que en 2022 cumple 75 años

La Hermandad de La Esperanza de Córdoba celebrará por todo lo alto el 75º aniversario de la bendición de su imagen titular mariana, María Santísima de La Esperanza, obra del artista cordobés Juan Martínez Cerrillo ejecutada en 1946 aunque bendecida el 16 de febrero de 1947. Los actos para conmemorar la efemérides se han presentado esta misma noche en el salón Liceo del Real Círculo de La Amistad, en un evento presidido por el obispo de la Diócesis de Córdoba, Demetrio Fernández, que ha pedido a los sacerdotes que potencien el rito hispano mozárabe, «porque la festividad de la Esperanza solo se celebra en España como fiesta nacida de este rito».

Al acto, que ha estado amenizado por la Banda de Música de María Santísima de La Esperanza, han acudido autoridades locales y regionales, así como miembros de la junta de gobierno de la hermandad, encabezados por su hermano mayor, Rafael García Cerezo. En el mismo se ha presentado el logotipo del 75º aniversario, creado por el artista Juan Alcalá Muñoz y se ha estrenado la marcha Virgen de La Esperanza, del compositor Eusebio Jiménez Tejada.

El año 2022 también traerá consigo conciertos extraordinarios con estrenos musicales, como es el caso de la que será la marcha oficial del 75º aniversario La Esperanza de Córdoba, obra compuesta por David Hurtado Torres. En febrero se presentará también el cartel del aniversario, que estará firmado por Francisco Rovira, del taller de Daroal y su estreno se verá acompañado por un pregón pronunciado por el periodista Luis Miranda.

En el mes de la Virgen, mayo, la sagrada imagen titular de María Santísima de La Esperanza presidirá el Altar Mayor de la parroquia de San Andrés Apóstol, unos días que se denominarán María, madre de la Iglesia. Del 2 al 12 de mayo de 2022 tendrá lugar el rezo diario del Santo Rosario y se celebrará la eucaristía. Asimismo, la Hermandad participará activamente en las actividades diarias de la parroquia, dando cabida a la feligresía en los actos de la Virgen, de tal manera que se refuerce la vinculación entre el barrio de San Andrés y la Virgen de La Esperanza. También en mayo se aglutinarán acciones destinadas a los jóvenes, una sabatina y una meditación sobre la Esperanza de María.

Pasado el verano, ya en septiembre, se inaugurará la exposición titulada 75 años de Esperanza. La Virgen de la Esperanza en Córdoba y, en octubre, tendrá lugar un ciclo de conferencias en el que intervendrán personalidades tan relevantes como Jesús Romanov-López Alfonso, que hablará sobre temática artística; Cristóbal Polonio Pino, cuya ponencia versará sobre la propia hermandad; y Adolfo Ariza Ariza, cuyas palabras harán referencia al concepto de esperanza cristiana. Dentro de él se incluirá una mesa redonda en la que se debatirá sobre La caridad como fuente de esperanza.

Este ciclo se verá acompañado por un acto literario de carácter poético, por el tradicional Rosario de la Aurora y, finalmente, por el traslado extraordinario de María Santísima de la Esperanza en su paso a la parroquia de Santa Marina de Aguas Santas el 10 de diciembre de 2022. Allí tendrá lugar el solemne triduo extraordinario, un besamanos y una eucaristía especial antes de que la imagen de María Santísima de La Esperanza regrese de nuevo a la parroquia de San Andrés Apóstol el 19 de diciembre, donde ya en enero tendrá lugar la misa de clausura de los actos por el 75º aniversario de su bendición.

En el evento de presentación de los actos preparados por el 75º aniversario, el hermano mayor de la cofradía, Rafael García Cerezo, ha indicado que el mensaje que la hermandad desea trasladar con la celebración de esta efemérides es que “la esperanza cristiana es fundamental en nuestra vida diaria” y ha añadido que ya “lo era en 1939, en un país desolado y dividido tras una guerra, y lo es ahora en 2021, cuando vemos a tantas personas sin rumbo, necesitadas y en pobreza material y espiritual”.

Para los hermanos, celebrar este aniversario supone una ocasión de gran alegría, ya que son conscientes de que la imagen titular de la hermandad ha calado en el corazón de miles de devotos a lo largo de todos estos años, “siendo para muchos un pilar de sus vidas, un sostén en sus dificultades y un aliento en su día a día”.

Con esta serie de eventos preparados, la Hermandad de La Esperanza espera recuperar poco a poco la normalidad perdida en estos meses de pandemia y, sobre todo, celebrar el aniversario de la bendición de Virgen, reencontrándose con su historia, su iconografía, su idiosincrasia y su devoción.

Tres cuartos de siglo de Esperanza

Cuentan las crónicas de la hermandad de la Esperanza que ante la imposibilidad de rendirle culto continuado a la primitiva imagen de la Virgen homónima que procesionó la corporación entre 1940 y 1946, y la negativa del propietario tanto a ceder como a vender la imagen, la Hermandad se vio obligada a realizar gestiones para adquirir una en propiedad. El primer paso dado en este sentido, consistió en el ofrecimiento de una imagen existente en la iglesia de Santa Marina pero, tras una conversación fortuita con el capellán de la iglesia del Juramento, se contacta con el joven imaginero Juan Martínez Cerrillo.

Así lo narra la historia de la hermandad: «… Un día, vísperas de nuestra salida procesional, estábamos preparando el paso con Juan Moreno, un familiar de mi mujer. Se presentó en la iglesia el coadjutor de Sta. Marina, D. José Fernández Peralvo, acompañado por un capellán de San Rafael, la iglesia del Juramento. Este se interesó mucho por la Cofradía y, sobre todo, por el hecho de que todo lo que había era de particulares y nada era de la Hermandad, a lo que nos dijo que eso no podía ser así. Al llegar al tema de la Virgen nos dijo que si queríamos que él hablara con Juan Martínez Cerrillo, ya que lo conocía porque era vecino y vivía dos casas por encima de la iglesia. Nuestra respuesta fue afirmativa. Poco después nos entrevistamos con Juan por medio de este sacerdote. Juan nos dijo que tenía mucho interés en hacer la Virgen de la Esperanza porque podía hacer una imagen bella y agitanada…»

Así, el 1 de agosto de 1946, el Hermano Mayor, Bernardino Garzón y Marín, encargó la nueva imagen de la Virgen al imaginero cordobés Juan Martínez Cerrillo, bajo unas condiciones cuando menos curiosas. Cerrillo no cobró nada por la hechura de la imagen, poniendo como única condición que la Hermandad intercediera ante el párroco de San Lorenzo para recuperar una imagen que hacía algún tiempo había realizado para la cofradía del Calvario y se encontraba olvidada en la atarazana de la iglesia. La Hermandad realizó las gestiones pedidas ante el párroco de San Lorenzo y Juan Martínez Cerrillo talló la bendita imagen de María Santísima de la Esperanza.

La bendición, prevista para el 18 de diciembre del mismo año, festividad litúrgica de la Expectación de María, hubo de posponerse por no estar concluida su ejecución ya que Martínez Cerrillo realizó un vaciado de escayola que presentó a la Hermandad para cerciorarse de que realmente respondía a sus deseos, retrasándose los plazos previstos (motivo por el que varios hermanos tienen en poseen bustos en escayola). Incomprensiblemente, el párroco de Santa Marina se opuso a que la imagen entrase en la iglesia por lo que se guardó en el convento de Santa Isabel de los Ángeles hasta los actos cuaresmales, el día 16 de febrero de 1947, en que fue bendecida finalmente ejerciendo de madrina D.ª Pilar Tortosa, esposa de D. Amador Calzadilla León, Hermano Mayor entre 1955-1969.

En vísperas de que se cumplan setenta y cinco años de aquella jornada histórica, la Esperanza se ha convertido en una de las joyas sentimentales de la ciudad de San Rafael, una de las devociones insustituibles, sin cuya existencia sería imposible de entender la Semana Santa cordobesa. Un tesoro, «sin duda una de las dolorosas con personalidad más definida de cuantas salieron de las manos del artista», que forma parte del patrimonio colectivo de Córdoba y los cordobeses, por obra y gracia de Juan Martínez Cerrillo y de unos hombres que quisieron inundar de Esperanza al Universo Cofrade.