La Hermandad del Rocío de Valencina de la Concepción ha presentado el cartel anunciador de la Romería 2025, una obra de gran fuerza visual y espiritual realizada por el artista Antonio Manuel P. Jaime. El cartel, que ya ha despertado una profunda admiración entre los rocieros y amantes del arte sacro, nace como una reinterpretación contemporánea de la célebre pintura Pentecostés de Jean Restout (1732), referencia que ha servido de inspiración al autor para articular un discurso pictórico cargado de teología, fe y comunión eclesial.
Con una técnica mixta sobre papel que combina acuarela, lápices polícromos, acrílico, pan de oro y pan de plata, la obra sitúa en el centro a la Virgen del Rocío, representada con sencillez, sin ornamentos ostentosos, rodeada por los apóstoles. Una imagen humilde, acogedora y cercana, que se presenta «como una más entre nosotros», tal y como ha descrito el propio autor. Sobre ella, una paloma blanca, símbolo del Espíritu Santo, irradia luz desde lo alto, evidenciando la permanente actualidad de Pentecostés.

Los apóstoles, portando pequeñas llamas sobre sus cabezas, encarnan la Iglesia naciente, pero también representan a cada creyente de hoy, llamados a anunciar el Evangelio desde su lugar y vocación. El autor ha querido unir lo simbólico y lo identitario: el arco de pan de plata que enmarca la escena evoca la carrera del Simpecado de la Hermandad, y el altar se inspira en el retablo del Santísimo Cristo de Torrijos, en un guiño a las raíces devocionales de Valencina.
En la base de la composición, la medalla corporativa de la Hermandad, acompañada por un lazo azul y amarillo, remata una estructura triangular que remite a la Trinidad, mientras una línea vertical une el cielo y la tierra: el Espíritu Santo, la Virgen, el retablo y la medalla, todo en comunión.
El cartel, en palabras del propio autor, «no quiere ser solo contemplado, sino comprendido», porque es también teología hecha imagen. En una época de cambios para la corporación, el mensaje es claro: «no estamos solos, caminamos en comunión», y es el Espíritu quien sigue sosteniendo, guiando y encendiendo los corazones.
En un emotivo gesto final, San Pedro aparece portando las llaves del Reino con un lazo rojo, símbolo de oración por el Papa Francisco, como expresión del compromiso de la Hermandad con la Iglesia universal.
Con esta creación, Antonio Manuel P. Jaime ofrece un manifiesto espiritual que acompaña a la Hermandad en este tiempo de transición, renovación y esperanza compartida.





