Burladero | ¿Solo tres?

Estimado, amable y fiel lector, ya se va preparando el cuerpo para que un cielo de farolillos alumbre la calle, la plaza y hasta las azoteas.

Estamos en tiempo de preferia y eso se nota. Pero también es tiempo de… Precónclave, y ahí hablamos de palabras mayores.

Los birretes rojos, las papeletas, el rumor de los pasillos, la puerta cerrada con el extra omnes. Yo no sé a usted, pero a mí me produce un cosquilleo especial por el cuerpo toda esta fase de incertidumbre papal.

O no tan papal, porque las urnas no solo se preparan en el Vaticano, sino también en algunas de nuestras hermandades, que ya calientan motores para sus particulares votaciones.

Sí, estamos pensando de la misma manera. La Macarena ha anunciado ya a sus tres candidatos, ¿o serán cuatro? Ya no nos podemos sorprender, pero tampoco estamos preparados para la carnicería que se avecina.

La cubertería vuela con dos candidatos en cualquier corporación, pero si hablamos de tres aspirantes y de la cofradía más multitudinaria de Sevilla, los preliminares pueden ser como el primer día de rebajas en unos conocidos grandes almacenes, para que usted se haga una imagen mental.

Esta idea de caos y desastre nos la han metido en la cabeza las juntas de gobierno y sus coleguitas de cerveceo que buitrean en la prensa morada, para asegurar la continuidad del cortijo en cada cita electoral.

Es así, no se engañe. Y es así básicamente porque no debería ser un problema que dos candidatos, tres o veinticinco decidan presentarse para liderar una institución cofrade, y aún más en la cuna de la religiosidad popular.

A partir de mediados de la semana que viene se vivirá el pacto de 133 purpurados para decidir la persona que va a liderar a los millones de cristianos de todo el mundo, y nadie se lleva las manos a la cabeza. Con 133 aspirantes, que se anuncia fácilmente.

Pero en Sevilla nos asustamos por dos hermanos con un modelo de hermandad distinto e “incompatible” que tiene dos buenas razones para tomar el timón, pese al sufrimiento y los sinsabores del cargo.

Al mismo tiempo criticamos el modelo de gestión del compadreo y la persistencia en el cargo de un determinado grupo de la familia tal o cuál, pero después van a votar los amigos de esa misma familia que representan un dos por ciento del total de los hermanos.

Los miembros de cualquier cofradía tienen el deber y la obligación de luchar por ella y buscar lo mejor para su futuro y supervivencia, por encima de todo lo demás.

Y estas oportunidades que llegan cada tres o cuatro años no se pueden desperdiciar ni obcecar por tres candidaturas. Tomemos los comicios con calma y votemos con la cabeza.

Pase una buena semana y disfrute de la esperada Feria de Abril.