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Opinión, Sevilla

La imagen que nos robaron a todos

El Convento del Santo Ángel alberga estos días en sus entrañas una imagen que, lamentablemente, por culpa de la sed de venganza de un puñado de dirigentes eclesiásticos, políticos y político-cofrades, ha privado de disfrutar en la calle al pueblo de Sevilla. Sed de venganza materializada en una vergonzosa negativa perpetrada, alentada, jaleada, filtrada miserablemente con medias verdades a los medios afines de siempre y aplaudida por un grupo de personajillos que han sentido que el poder absolutista e intocable del poderoso que les proporciona la información, había sido desafiado por quienes han fraguado un proyecto ilusionante que iba a llenar las calles del centro de Sevilla de fieles y devotos llegados de los cuatro puntos cardinales de Andalucía, ilusionados y ansiosos de ser testigos de una imagen para el recuerdo. Por haber sentido herido su orgullo absolutista y por otras cuestiones, de índole patrimonial – pecuniario – que probablemente jamás salgan a la luz, entre otras cosas, porque quienes han ejercido su rodillo cuentan con el honor de los que están enfrente.

Un nuevo caso de comportamiento miserable ejemplificado con saña por quienes han vuelto a anteponer los intereses particulares de unos pocos, los de siempre, los que mandan, con alzacuellos o corbata, por encima de un sueño colectivo que se había ido fraguando con mimo desde el seno del convento carmelita, ilusionando a toda Sevilla. Conductas – venganzas – poco edificantes que alejan cada vez más al cofrade, al cristiano y al creyente del seno de la iglesia. Una iglesia cada vez más llena de altanería y soberbia, con templos cada vez más vacíos, salvo cuando se inundan por obra y gracia de las cofradías, que vuelve a evidenciar su miopía y la ceguera insoportable de unos dirigentes cuya ansia de poder nos ha robado a todos una imagen irrepetible, la del maravilloso Cristo de los Desamparados, joya de Martínez Montañés, bajo el cielo del Sábado de Pasión, en el magnífico paso adquirido con tal fin. Pese a ello, lo que no han podido impedir, aunque lo hubieran hecho si hubiesen podido, es que el Cristo haya sido entronizado en su paso, donde permanecerá mientras duren los cultos que se desarrollan hasta el 23 de marzo. 

Tal y como adelantamos el pasado mes de octubre en Gente de Paz, se trata de un paso que perteneció originalmente a la hermandad de Jesús Nazareno de la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda. El paso, que posteriormente pasó a formar parte del patrimonio de la hermandad del Pusillus Grex de la propia localidad gaditana, ha pasado por los talleres de los Hermanos Caballero para realizar sobre él todos los trabajos necesarios para que se encuentre en perfectas condiciones. La oferta para la compra del paso era muy interesante y no se quiso dejar pasar la magnífica oportunidad de hacerse con un paso de muy buena calidad tallado por González Ortiz y Pérez Calvo. Cabe destacar que el dorado se encontraba en muy buenas condiciones y posee relieves y angelotes de Ortega Bru. 

En la asamblea extraordinaria del pasado 8 de febrero, se eligió el Sábado de Pasión – descartando el Viernes de Dolores – por ser mejor día para los devotos de fuera de Sevilla y que en el centro de la ciudad el Cristo de los Desamparados estará solo en la calle, respetando así al Cristo de la Corona que procesiona el Viernes. También se informó de la adquisición de los candelabros, que pertenecieron a la hermandad del Carmen de Calatrava y están recién dorados, adquisición que ha hecho la comunidad y que se sufragará con donativos. El grupo de hermanas camareras y costureras han confeccionado los faldones del paso, habiendo sido donados los materiales por dos de ellas. Las cartelas de las esquinas han sido sustituidas por conchas y en cada esquina se ha colocado una figura, rescatadas de los fondos del Museo del Santo Ángel y del Convento habiendo tenido que ser restauradas dos de ellas.

El paso fue presentado oficialmente en un acto en el que actuó la banda de música del Carmen de Salteras, que había sido elegida para acompañar el paso. Cabe destacar que semanas antes, la cruz tuvo que ser reformada y para ello, se desenclavó el Cristo, quedando en el Presbiterio mientras han durado los trabajos de reforma de la cruz y de la capilla sacramental, propiciando un imagen insólita para el recuerdo. Muchos esfuerzos que la venganza y el ataque de cuernos de quienes tienen la sartén por el mango han tirado por la borda, robando a miles de cofrades y de sevillanos con la presencia, como merece – en un paso-, de una joya iconográfica irrepetible como el Cristo de los Desamparados caminando a costal por las calles de Sevilla.

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