Con pena, así se sienten los cofrades de la Hermandad de Jesús Caído, pues su Madre se marcha de casa por un tiempo para ser sometida durante los próximos meses a labores de restauración en los Talleres de Regespa.
Ayer tuvieron la oportunidad de despedirse de Ella con un emotivo Besamanos tras la celebración eucarística, presidida por el Padre José Molina, quien destacó en su homilía el vacío que deja en el templo y en la vida de sus hijos.
Estos meses, la Madre de Jesús Caído se marcha, pero sus hijos ya están contando los días que restan para volverla a tener entre ellos.





