Cruz de guía, Opinión

La Navidad solo es Tuya

El tiempo preparatorio para celebrar las fiestas navideñas siempre es copado de ingentes cantidades de publicidad que atienden al espíritu consumidor que rige nuestra sociedad. Cada una de esas campañas publicitarias convierten las vísperas de la genuina celebración en el circo monetario y adquisitivo más potente de todo el calendario anual. Anuncios, carteles, luces y un sinfín de elementos alusivos a la época invernal renacen para atraer el bullicio a las calles del centro de ciudades y pueblos, todos ellos sentenciados a la celebración de una fiesta cuyo significado se ha visto desvirtuado en los últimos tiempos hacia la secularización y la pérdida de sentido.

Es de admirar que aún existan pequeños atisbos de decencia en un mundo carcomido por la insistencia en conmemorar la leyenda que alimentó San Nicolás de Bari, sí un obispo cristiano, y que, posteriormente, sería adulterada por el imperialista sueño americano hasta devenir en lo que actualmente conocemos por Santa Claus o Papá Noel. Las tradicionales representaciones belenísticas, aún siguen dando la batalla en medio de un mundo hostil que intenta borrar por todos los medios el cualquier atisbo de sabor cristiano referente Navidad, no hay más que ver el repugnante borrador emitido por aquel dosier, «inclusivo» a la sazón, aunque más bien discriminante, que intentó lanzar la Comisión Europea en forma de borrador sin ánimo más que el de infligir daño a las personas con creencias tradicionales.

Pese a quien le pese, la Navidad seguirá siendo la celebración del nacimiento de la Persona más influyente de la historia. Alguien que, como dice el evocador anuncio de la marca «Scalpers», cambió el mundo para bien en mitad de una época de enfrentamientos. Aquellos que lucharon por enterrar entre luces, escaparates y compras el más profundo sentido de la Natividad del Señor quedarán en el olvido, porque solo Él es eterno.

¡Feliz Navidad!