Ocurre cada Viernes de Dolores. La plaza de Capuchinos se convierte en un hervidero de miles de cordobeses, que se dan cita para rendir pleitesía a Nuestra Señora de los Dolores y a la Paloma de Capuchinos. Una cita tradicional en el calendario cofrade de la ciudad de Córdoba que este año, en el Santo Ángel, tenía un aliciente añadido, el estreno por parte de Nuestra Señora de la Paz y Esperanza de la nueva saya que sus hijos costaleros han querido ofrendarle y con la que la dolorosa capuchina se ha presentado al pueblo de Córdoba ataviada con un manto dispuesto de un modo un tanto peculiar. La saya, que fue bendecida el pasado 10 de marzo, ha sufrido determinadas vicisitudes de carácter económico que se han solventado felizmente en aras de su materialización, lo que ha propiciado que por fin haya salido del taller de Jesús Rosado camino de Capuchinos. Una saya que la Virgen de la Paz y Esperanza estrenará en su tradicional besamanos del Viernes de Dolores.
En junio de 2016, la cuadrilla de costaleros del palio de la Paz con su por aquel entonces responsable, Antonio Morales a la cabeza, acordaba por unanimidad dotar de una nueva saya a la hermosa Imagen que gubiara Martínez Cerrillo, haciendo pública su intención de realizar esta ofrenda a la Reina de Capuchinos en forma de nuevo elemento patrimonial que engrosara su interesante y variado ajuar. Una saya para la cual los costaleros de la Reina de la Paz y la Esperanza quisieron que fuese Rafael de Rueda quien, con su veteranía y prestigio, proyectase una pieza que, a la vista del diseño, ya ofrecía un aspecto envidiable que alentaba a verla terminada en su fase de bordado.
Para culminar esta empresa, se eligió a Jesús Rosado para que en su taller fuese ejecutado el exquisito diseño de Rafael de Rueda, en el que se apreciaban las reminiscencias más clásicas del barroco juanmanuelino combinando con maestría los tonos áureos y argénteos y en el que, de manera significativa se recuperaban las palomas que alguien quiso hacer desaparecer para siempre de la imagen asociada a la Paloma de Capuchinos, y para cuya ejecución se han empleado diversas técnicas, desde la hojilla al milanés, arrojando un magnífico resultado.
Respecto al aspecto económico, esencial en un trabajo de esta índole, desde el primer momento se dejó claro que la financiación de la pieza correría a cargo exclusivamente de la cuadrilla, quedando la hermandad como institución al margen y por ende liberada de cualquier obligación de carácter pecuniario. La realidad puso de manifiesto que las dificultades económicas de afrontar una empresa de tal envergadura convirtió en imposible que la deseada pieza viera la luz el pasado Miércoles Santo a pesar de que su conclusión estaba prevista para el mes de diciembre de 2016.
Sea como fuere la dolorosa de Juan Martínez Cerrillo por fín estará en unos pocos días ataviada con la nueva saya que, a iniciativa de su cuadrilla costalera, ha nacido de la creatividad de una de las parejas artísticas más dinámicas y más fructíferas que ha conocido el mundo de las cofradías en la época contemporánea, la que conforman el diseñador cordobés Rafael de Rueda y el bordador astigitano Jesús Rosado Borja cuya perfecta simbiosis ha quedado materializada en multitud de obras como la túnica del Señor de las Penas de San Andrés o la bambalina para el paso de palio de la Virgen de la Alegría que, en apenas unas horas, será presentada en Santa Marina por poner solamente en liza algunas de las múltiples ejecuciones comunes que jalonan el patrimonio contemporáneo de las cofradías andaluzas. Una magnífica pieza que recupera las icónicas palomas para el ajuar de la Reina de Capuchinos y que ha merecido, en su presentación, los parabienes generalizados del entregado público asistente en Capuchinos.





