El próximo jueves 30 de noviembre, en la sede de la Fundación Miguel Castillejo, la hermandad de la Paz y Esperanza de Capuchinos desvelará los pocos secretos que quedan pendientes de ser desvelados con vistas a la conmemoración del LXXV aniversario de la bendición de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, el logotipo, el cartel conmemorativo y los actos previstos por la junta de gobierno que preside Enrique Aguilar. Conocida la hechura de una túnica para el Rey de Capuchinos, costeada por su cuadrilla costalera, que, bajo diseño de Rafael de Rueda, ejecutará en su taller ecijano el equipo de Jesús Rosado, la celebración de una exposición y una salida extraordinaria, que fue negada en origen, para ser reconocida posteriormente, quedan por concretar fechas y los cultos de carácter extraordinario que deberán jalonar el calendario de la corporación capuchina.
Cuentan las crónicas que la idea de los primeros cofrades que fundaron la hermandad era convertir en su titular al Cristo de la Humildad y Paciencia que en aquel entonces existía en la ermita de San Juan de Letrán y que actualmente recibe culto en la parroquia de San Lorenzo, conocido popularmente como Penitas, una imagen de Cristo desnudo en actitud orante y esperando sentado en una peña en el momento de la crucifixión. Desaparecida la ermita de San Juan de Letrán y trasladada la imagen cristífera al templo fernandino , la Junta de Gobierno de la Corporación capuchina, ante la evidencia de la imposibilidad de disponer de dicha imagen, encargó a mediados de 1942 a Juan Martínez Cerrillo la talla de una nueva imagen procesional de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia.
A las 10:30 del 25 de enero de 1943 la Iglesia Conventual del Santo Ángel de los Padres Capuchinos se convirtió en el centro del universo para celebrar al mismo tiempo la festividad de la Virgen de la Paz y la bendición del Humilde Rey de los Cielos. La Virgen presidía el altar mayor con motivo del tal ocasión, un altar mayor adornado de manera excepcional con banderines y candelabros y un interesante exorno floral. Debajo se situaba la imagen del Señor vestido con túnica blanca de raso y cordón de oro dejando al descubierto su hombro izquierdo y la cabeza ceñida con una corona de espinas y tres potencias de metal dorado. Fray Jesús de Pedro Abad consiliario de la cofradía fue el responsable de la bendición de la imagen actuando como padrinos Bartolomé Torrico Martos y su esposa Antonia Torrico.
Tras la sencilla ceremonia tuvo lugar una Sagrada Eucaristía presidida por el guardián del convento de Antequera Fray Claudio de Trigueros, actuando una capilla músico vocal que interpretó la misa del Maestro Perossi. La multitud de fieles congregados que muchos tuvieron que asistir al acto desde el exterior del templo. Mucho ha cambiado la Semana Santa desde entonces pero no el favor del público, la devoción del pueblo, la entrega de sus hijos que estuvieron a su lado desde el primer día y permanecen para mayor gloria del Humilde Rey de los Cielos.
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Bibliografía
Cincuentenario Fundacional de la Cofradía de La Paz. 1990. Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba.





