Desde que se reconstruyera la catedral de Chartres, a finales del siglo XII y principios del XIII, ninguna remodelación ha sido tan importante como la que se ha desarrollado en uno de los edificios más emblemáticos de Francia, situado a 96 km. de París. Ochocientos años en los que el monumento se ha mantenido en pie y que ahora puede visitarse sin los andamios que durante más de una década han impedido su entera contemplación.
Las famosas vidrieras con el característico “azul de Chartres” han recobrado todo su esplendor. Con el techo y los muros ha sucedido lo mismo. Sin embargo, la excesiva limpieza muestra un exterior totalmente renovado que podría ser escenario de cualquier otra catedral. En su interior, el cambio que más ha enfrentado a los franceses. La Virgen Negra, como se le conoce, que goza de bastante fervor, ha perdido la capa negra que la recubría y que desde hace 500 años la caracterizaba, habida cuenta de las crónicas de peregrinos que la visitaron. Algunos afirman que no es la misma, mientras que otros consideran que la limpieza era necesaria.
Durante todo este tiempo, tanto críticos como restauradores, han expresado su opinión en los medios más influyentes del ámbito arquitectónico, principalmente en revistas de Reino Unido y Estados Unidos. Dado que la restauración buscaba no solamente limpiar la estructura sino también remodelar el templo con la finalidad de ofrecer cómo fue concebido en un principio, algunos estudiosos han denunciado que la restauración va en contra de los principios estipulados en la Carta de Venecia, firmada en 1964 y que prohíbe la restauración de espacios históricos por razones estéticas y no por razones de mantener su estructura.
La talla mariana, del siglo XVI, se ha convertido en el símbolo de hasta dónde tienen que llegar las restauraciones. En España, recordamos el caso de Nuestra Señora de Montserrat, patrona de Cataluña, cuando se descubrió que su tez oscura se debía al humo de las velas y algunos apostaron por el regreso a los orígenes, tal y como fue concebida. Otra de las polémicas surgió cuando fue restaurado el Gran Poder. ¿Se imaginan una restauración como la sucedida con la Virgen Negra de Chartres con alguna imagen de nuestra Semana Santa? ¿Volver a presentarlas tal y como fueron creadas o continuar con la estampa que las últimas generaciones tienen de la talla?





