Un maremágnum para un Martes Santo en suspenso

La sección de penitencia ha tomado su decisión hace escasamente veinticuatro horas, dejándonos más en ascuas que otra cosa. Dado que el informe se entregó hace varios días, los del Consejo no han podido estudiar con exactitud cómo afectaría esta nueva situación no solamente a la carrera oficial, ― las sillas y sus abonados ―, sino a la Semana Santa en general.

Lo de la seguridad es algo en lo que coinciden todos los sectores, como el Consejo, el cabildo catedralicio o el ayuntamiento. El consistorio ya mostró su colaboración con la finalidad de que las zonas más complicadas del Martes Santo, como la Alfalfa, quedaran, tras la remodelación, con mayores espacios libres. Sin embargo, en San Gregorio han decidido pedir una prórroga que expirará la primera semana de octubre.

Del tema del Martes Santo hemos hablado largo y tendido en diversos foros y redes sociales, mientras que los hermanos mayores se han dedicado previamente a estudiar una propuesta donde todas las hermandades estuvieran de acuerdo. Pero el hecho de que la carrera oficial comenzase al revés ha sido el detonante para que también otros hermanos mayores de cofradías que no realizan estación de penitencia este día, se muestren disconformes con la medida, pues entienden que se desvirtuaría la Semana Santa tal y como la conocemos ― para los hablan de que siempre ha estado así les recomiendo el artículo relativo a tal efecto publicado en el boletín de cofradías de este mismo mes ―.

Si la reordenación hubiera pasado solo por el cambio de horarios entre las cofradías, el Consejo se habría visto con mayor autoridad para sacar adelante el plan. Pero el hecho de tocar la carrera oficial ha terminado por convertir la propuesta en un maremágnum que ha afectado a quienes no pasaban por allí, pero que forman parte de la Semana Santa. Y entienden que con este cambio se podría abrir la puerta a que otros días también acabasen cambiando su configuración. ¿Por qué el Martes Santo podría hacerlo y otras jornadas que también sufren parones y cuyas últimas corporaciones entre a las tantas no podrían efectuar este recorrido a la inversa? El tema más espinoso puede convertir el jardín en un camino dificultoso y, quien sabe, si lo suficientemente arduo como para preferir otros derroteros.