En mi Huerto de los olivos, Opinión

La verdad de nuestra fe

Ayer fue uno de esos jueves que brillan más que el sol, como bien saben todos. Y el de ayer brilló, no por su luz, ya que el cielo estaba encapotado sino por dejar su esencia en forma de “caló”, que jueves de Corpus Christi.

El pasado lunes, escuchaba la editorial, de un programa cofrade de Jerez, y en dicho editorial, no decía nada más que verdades como que ayer fue jueves de Corpus Christi. Y no hablaba por los católicos practicantes, hablaba por cada uno de los cofrades que son católicos, pero con algún tipo de remilgo para muchos aspectos de nuestra fe. Esto se puede extrapolar a nuestra ciudad, para ser más concretos.

Es semana sacramental, y las procesiones ante el Santísimo se suceden en las hermandades sacramentales. Pero es triste ver que solo nos movemos por que hay procesiones. Que, por cierto, está muy bien, para seguir evangelizando a los que les cuesta ir a una Parroquia y sentarse ante el Santísimo. De certeza, es muy enriquecedor para uno id a ver a la verdad de nuestra fe y dialogar con Él un ratito.

Pienso, que esos que acuden en revolución cofrade a una procesión, y van por lo que van, deben de mirar a su interior y vean cuales el sentido de su manifestación sacra. A qué obedece esa explosión de fe. Si es solo por el hecho de una salida procesional, sería muy triste, y creo que me quemaría la mano si la pongo en el fuego o hay algo más, que son los menos.

La verdad de nuestra fe, está ahí, en el interior de nuestras parroquias, para ser más concreto en el Sagrario, y de verdad que la experiencia merece la pena.

No todo, se basa, en costaleros, marchas, bandas, etc., que son importantes, pero no es la esencia por la que nos debemos de mover. 

Me encantan esas procesiones sacramentales, pero un momento de cada uno de ustedes ante Él, vale mucho más que cualquier procesión que vayan a ver y entusiasmen se como la exquisitez de un buen bocado de un chef de reconocido prestigio, que ahora nos encanta deleitarnos con el arte culinario. Háganlo con el Santísimo y admiren su grandeza.

Báñense en agua de rosas y regocijen de gusto porque a todos nos vendría muy bien en estos tiempos un poco de Él.