El último gran culto que tradicionalmente se celebra cada año en el seno de la Córdoba Cofrade lo protagoniza Nuestra Señora del Buen Fin, la bellísima dolorosa titular de la Hermandad del Descendimiento cuya hermandad consagra con motivo de la culminación del tiempo de Adviento y la llegada de la Navidad, en honor de la Madre de Dios.
Con tal motivo y tras el Solemne Triduo celebrado en San José y Espíritu Santo, la Virgen permanece expuesta en devoto besamanos esperando la llegada de miles de fieles que ante Ella se dan cita, como ha hecho nuestro compañero Antonio Quintero para dejar testimonio gráfico del acontecimiento a través de un impactante reportaje que muestra a la Virgen como nunca la has visto, a través del prisma de su personalísima mirada.
Para la ocasión, la Virgen del Buen Fin ha sido ataviada por las expertas manos de su vestidor, Antonio Villar Moreno, con la saya color melocotón sobre terciopelo de seda que el propio Villar le bordara hace ya unos años sobre un dibujo concebido por el artista cordobés. Una pieza que tiene la particularidad y la originalidad de ser una saya partida en tres trozos, que lleva un tablón en el centro y presenta las tres jarras que sostienen una seda del siglo XIX que regaló una de las camareras de la Hermandad.
Además, la imagen lleva la toca de oro fino que diseñará Fray Ricardo de Córdoba y que le bordase Antonio Villar hace cuatro años, que presenta la originalidad de llevar en las esquinas dos azucenas de oro de orfebrería cinceladas por el actual hermano mayor, Manuel Aguilera Villanueva. Sobre sus sienes, la Virgen porta la corona de salida un hermosísimo manto de Damasco de seda, en color verde esperanza, y un espectacular tocado, un tul color crema. Un tocado dispuesto en forma de trébol.
Todo ello para componer un magnífico conjunto que es un auténtico deleite para los sentidos, propiciando una imagen singular y alegóricamente más alegre que la que habitualmente muestra la dolorosa, por expreso deseo del equipo de priostía de la Corporación del Campo de la Verdad, toda vez que nos encontramos a las puertas de la Navidad. La Virgen del Buen Fin como nunca la han visto.





