Las Cigarreras propone en Cabildo el hermanamiento con la Flagelación de Medina de Rioseco

​La Hermandad de Las Cigarreras celebrará en la tarde de este martes un cabildo extraordinario en el que propondrá a sus hermanos el hermanamiento con la Hermandad de la Flagelacion de Medina de Rioseco. Se da la curiosa circunstancia que es la localidad natal del arzobispo emérito de Sevilla monseñor Amigo Vallejo. El primer conservado de esta corporación vallisoletana, que surge como una escisión de la Vera Cruz data de 1814. Es entonces cuando se redactan sus estatutos como cofradía independiente, si bien en cierto modo la Vera Cruz, todavía estaría desarrollando una determinada actividad ya que, en este mismo libro en 1829, se anota la admisión de un hermano por otro fallecido.

El paso de la Flagelación perteneció a la cofradía de la mencionada Vera Cruz. El conjunto originario fue sustituido bien a finales del siglo XVIII, según García Chico, o ya a comienzos del XIX por otro, que es el que se conserva actualmente.
En la última restauración se ha comprobado que la parte de la cabeza y cabellos poseen una capa de preparación, una primera capa de color y un primer repolicromado diferentes del resto del cuerpo. A partir de este repolicromado, cabeza y cuerpo muestran las mismas capas pictóricas. En 1875 se colocaron los ojos de cristal y dientes de marfil. El paño de pureza es un postizo realizado en tela encolada. Hay que destacar la cuidada labor anatómica, la delicada cadencia del cuerpo, adoptando una línea serpentinata de tipo dieciochesco o la labor de espalda, con aplicaciones de papel para las llagas, que dotan a la escultura de un realismo veraz y descarnado.

En 1875 se acuerda una restauración total de la imagen de Cristo. A esta restauración integral de la imagen titular siguió la de los dos judíos que lo azotan, en 1882. Uno de ellos se recupera y el otro, se deja en espera hasta que en 1885, se acuerda hacer un sayón de cartón piedra nuevo, restaurando el otro. Los sayones que se hacen en ese momento se han conservado. Los soldados romanos azotan con largos pinchos a Jesús, vestidos con faldones de cuero, coraza y tocados por un casco con penachos. En 1998, han sido sustituidos por otros realizados por el artista vallisoletano Mariano Nieto Pérez, con los que procesiona actualmente, reservándose los antiguos a su exposición en el Museo de Semana Santa.