Las Tres Caídas iluminó Huelva en una jornada histórica a sones de la Banda del Nazareno

La Hermandad de las Tres Caídas de Huelva capital vivió el pasado sábado 2 de julio una jornada radiantemente histórica amén de la salida procesional extraordinaria con motivo del 75 aniversario de su traslado al barrio del Polvorín.

Un traslado que trajo a la cofradía desde la Iglesia de la Milagrosa a la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, ubicada en el popular barrio onubense, y del que se conmemoraban los tres cuartos de siglo. La salida procesional estuvo arropada por un gran calor popular, brindando momentos irrepetibles a su paso por diversos enclaves de la ciudad, con los sones de la Banda de Cornetas y Tambores del Nazareno de la propia capital, que rayó, como acostumbra, a un grandísimo nivel interpretativo.

Uno de los momentos más brillantes, que estuvo a la altura de lo que se esperaba, fue el transitar del imponente paso del Polvorín por la Capilla de Nuestra Señora de la Esperanza. Allí aguardaba, radiante tras la restauración realizada por Pedro Manzano, una de las grandes devociones de Andalucía occidental, la Virgen de la Esperanza. Sonaron las marchas «El Amor de un Hijo, Ave María”, de Antonio Marín y Nacho Fortis, y “Prendido”, obra del compositor Francisco Javier Torres Simón, tras el Señor de las Tres Caídas. Una auténtica explosión de música, pasión y derroche, con el inconfundible contrapunto acústico de la Banda del Nazareno, que hizo brillar con una luz especial al portentoso paso de misterio del Señor de las Penas.

La cofradía se quitaba, en cierta medida, la espina del pasado Lunes Santo, cuando las inclemencias meteorológicas impidieron su salida procesional. El mayestático paso de misterio de las Tres Caídas presentaba una disposición diferente a lo que acostumbra, dado que junto Señor de las Penas y el resto de imágenes habituales de nuestro paso de misterio, se podían observar dos niños que representaban a los hijos de Simón de Cirene, Alejandro y Rufo, reflejando así una idea inspirada en el pasaje bíblico «Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz. Marcos 15, 21«, que fue una de las propuestas primitivas concebidas para el misterio de la hermandad, formando parte de la escena dramática en la que acompañan al Cirineo. Las tallas de ambos niños, obras del imaginero rocianero Elías Rodríguez Picón, fueron cedidas para la ocasión por la Hermandad de la Borriquita de Huelva. Además, otro aspecto inédito es que se dispusieron varios hurricanes en los costeros de la canastilla del paso de misterio, cedidos para la ocasión por la Hermandad del Nazareno de Huelva. A ambas hermandades