Tres exalcaldes de Córdoba por IU, Julio Anguita, Herminio Trigo y Manuel Pérez, han suscrito un documento junto a otras 150 personas que han entregado este lunes en el Ayuntamiento en el que exigen que se abra un debate ciudadano «lo más amplio posible para corregir los problemas que se han creado» con el traslado de la Carrera Oficial de la Semana Santa al entorno de la Catedral, y «si no se encuentran soluciones que los resuelvan, considerar la vuelta a la situación anterior», es decir a la Plaza de las Tendillas.
Un documento viene a demostrar tres cuestiones fundamentalmente. La primera es que la infinita torpeza de Aumente ha reabierto un debate que ya estaba sustancialmente superado entregando munición a las fuerzas más retrógradas y recalcitrantes de la izquierda más radical y antidemocrática que no tienen el más mínimo respeto por lo que significa la democracia representativa, motivo por el cual debería ser fulminantemente cesado de su cargo. La segunda es que quienes no saben perder, en el este caso quienes odian profundamente a las cofradías, a los cofrades y a la iglesia, están dispuestos a llegar hasta donde haga falta para imponer al resto de ciudadanos su criterio único y excluyente. La tercera es que, como todo el mundo sabe 150 ciudadanos – presuponiendo que todos sean de Córdoba – sobre una población de 350.000 habitantes representa exactamente un 0,043% de población, por mucho que entre estos 150 individuos se hallen tres exalcaldes, por lo que el documento tiene el mismo valor que el que podría tener cualquier cabildo de hermanos en cualquiera de las hermandades que configuran la Córdoba Cofrade, de tal modo que lo lógico será que el ayuntamiento haga con él lo único que se puede hacer en estos casos sin recurrir a la escatología, nada.
En el escrito, que ha sido difundido por Europa Press se indica que «el traslado de la carrera oficial ha provocado numerosos inconvenientes a los cordobeses, alterado gravemente la convivencia de los vecinos y sometido a una zona muy sensible del casco histórico a una presión innecesaria y lesiva para su mantenimiento y conservación» al tiempo que añaden que «ha alterado profundamente la vida cotidiana de una parte importante del casco histórico y sometido una zona Patrimonio de la Humanidad a una peligrosa tensión, especialmente a relevantes Bienes Culturales como la Puerta del Puente, el lienzo sur y el Patio de los Naranjos de la Mezquita-Catedral, debido a la instalación de los palcos».
El documento profundiza en este sentido afirmando que «el Ayuntamiento ha satisfecho el deseo de la hermandades y de la jerarquía eclesiástica y ha aceptado el cambio de itinerario, lo que ha supuesto un importante esfuerzo de reordenación de tráfico de vehículos», al tiempo que «los vecinos de la zona han visto seriamente alterada su forma de vida, que ha llegado a suponer un impedimento para acceder a sus domicilios gran parte del día o se han visto obligados a realizar grandes rodeos para hacerlo».
Además subraya que «la estrechez de las calles de la zona ha provocado aglomeraciones de público que, en ocasiones han dificultado el desfile de las hermandades», aunque advierten de que «ha sido el hecho de impedir el tránsito de los peatones por la carrera oficial lo que ha provocado un gran malestar en la ciudadanía» añadiendo que «sólo se podía acceder si se había pagado un asiento en los palcos», agregan en el escrito, en el que apostillan que «este hecho, sin precedentes, es especialmente grave, si se tiene en cuenta que se estaba privatizando una vía pública, lo que ha provocado algunos conflictos con las fuerzas del orden que impedían el paso», entre otros aspectos que relatan.





