Córdoba

Lo de los hermanos mayores en Córdoba lo arreglaba yo en cinco minutos

56 es el número que suman las hermandades de penitencia junto a hermandades de gloria y pro-hermandades de nuestra querida ciudad, cuna de señorío, del bien parecer y por supuesto del antisevillanismo. cada una con sus respectivos hermanos mayores. A estos 56 hay que sumarle los que en estos meses se señalan como aspirantes a tan importante cargo cargado de responsabilidad.

«La mujer del César no solo ha de serlo, sino parecerlo«. Así, con esta frase, respondía Cayo Julio César a las más conspicuas matronas del patriarcado romano cuando le pedían que no se divorciara de su esposa, Pompeya, la que, al parecer, no había cometido acto impuro ya que, su presencia en una Saturnalia, orgía permitida a las damas de la aristocracia, sólo había sido como espectadora… “La mujer del César no solo debe serlo, sino parecerlo”, sentenció el Emperador.

Esta frase es perfectamente aplicable a nuestros queridos hermanos mayores. Córdoba siempre ha sido la cuna del señorío, aun en épocas malas el cordobés siempre ha destacado por su elegancia, sin una gorda, pero no le faltaba la capa y el sombrero.

Queridos hermanos mayores: ustedes se presentan para gobernar una hermandad no para trabajos de tramoyistas, ustedes son la imagen de su hermandad. ¿Cuántas veces vamos a una caseta, preguntas por el hermano mayor para saludarlo y te sale el buen hombre de la cocina, sudando, oliendo a fritanga y con las manos amarillas de haber estado pinchando pinchitos? No hombre, no ¡Por Dios!, su puesto jamás debe ser ese. Usted debe estar fuera de la barra, saludando y recibiendo a todo aquel que se acerca a su caseta.

Usted debe ser el relaciones públicas, hablando bien de su hermandad y haciendo más y más hermanos para así ir creciendo cada año. Dejando el listón cada vez más alto al siguiente hermano mayor. Usted no debe de saber dónde están las tuercas ni la llave 10/11 fija, ni tiene que estar subido en una escalera colocando el dosel. Para eso usted nombra un equipo de priostía y mayordomía encargado de todo eso. Usted lo único que debe de hacer es dar el visto bueno al proyecto de altar que se presente en junta.

Hágame caso, ¿de qué le sirve estar en todo? ¿para qué?, si luego usted y yo sabemos que hay un mal que acecha a todos los hermanos mayores, del que no se libra ni uno y no es otro que La Soledad del Hermano Mayor. ¿Cuántas y cuántas noches ha tenido que oír en casa eso de… «pero tienes que ir tú también, no hay otro»? ¿Cuántas veces se ha tenido que quedar a cerrar la casa de hermandad después de un ensayo de costaleros, los cuáles además parece que no tienen prisa ni trabajan y tiene que estar usted detrás de la barra sirviéndoles cerveza cuál camarero de chiringuito?, ¡no hombre, no!. UN HERMANO MAYOR NO SOLO HA DE SERLO, SINO PARECERLO.

Si la imagen es importante la comunicación es vital. Cuánto echo de menos escuchar a un hermano mayor defendiendo un programa con un discurso estructurado, con templanza y coherencia, con saber estar y control ante los cabildos catalogados de «calentitos», sin perder los papeles en ningún momento, cuánto lo echo de menos… Aquí los cabildos tienen más pinta de junta de vecinos, donde el presidente llama la atención al padre del niño del cuarto por pegar balonazos a la puerta de entrada a la comunidad. Aquí podemos ver como los hermanos mayores lejos de guardar la compostura se enzarzan en discusiones con todo aquel que le proteste por algo, dando carpetazos en la mesa, amenazando con abandonar el puesto, desafiando al hermano con frases de «desde ahí se ve muy fácil, ponte tú ponte aquí y verás» o «cuando vengas a trabajar a la cruz entonces hablas» y frases desafortunadas por estilo.

Por eso digo. Lo de los hermanos mayores en Córdoba lo arreglaba yo en cinco minutos. Para poder presentarse a hermano mayor de una hermandad antes han de pasar por La Universidad Cofrade, donde para poder aprobar ha de superar las siguientes asignaturas:

Elegancia: Donde una firma conocida le asesorará sobre las múltiples combinaciones posibles de trajes para acudir en representación de su hermandad. Se acabó el acudir con el traje con el que fue padrino de boda de su hija.

Seriedad: Un grupo de expertos le darán las claves para guardar la compostura necesaria ante un acto eclesial, donde su semblante ha de ser cuál cochero funerario en pescante.

Comunicación: El profesorado le pondrá al día de vocablos y expresiones modernas para que usted no meta la pata diciendo «podéis ver toda la información en el intagram y en el fitbul de la hermandad. Por favor: Instagram y Facebook ¿ok?

Hago un llamamiento a los aspirantes a hermano mayor, Por favor hay siempre que parecerlo…

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