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La Chicotá de Nandel, Opinión

Lorenzo de Juan, por Amor de Dios

Revueltas andan las aguas en el Cerro hace ya años con sus Cuadrillas de Costaleros. Si teníamos comidilla cofrade con el asunto que llevó a salir a Jesús Bastante como Capataz del Señor del Silencio para dar entrada a Rafael Cerezo, ayudado por mi gran amigo Pedro Buitrago, no menos llamativa está siendo la problemática que a día de hoy sigue, con la llegada a la Hermandad de Lorenzo de Juan, para hacerse cargo de la Cuadrilla del Cristo del Amor.

Unos, ya se atreven a opinar que si el agua moja, que si el viento es que viene caliente, que si esto debería ser de esta forma, que si el otro es que ya no tiene que ir a ningún lado, y al final, todos sabemos, pero parece que nadie se da cuenta de nada, o todos nos damos cuenta, pero ya no queremos saber ni entender las cosas.

Don Lorenzo de Juan, que es un señor con mayúsculas, ha ido a una Hermandad que lo ha necesitado, llamado, acudido hacia su persona para realizar un trabajo con su grupo de auxiliares, y a partir de ahí, que ya cada uno grazne o chille, o si quiere, como le dijeron en aquel momento al Maestro Francisco Javier Romero en forma amenazante por Facebook, se lance al río Guadalquivir.

Don Lorenzo, no tiene nada que demostrar, puesto que solo ha de colocarse su traje para ya recordar todos que lo ha demostrado todo, más aún que muchos que ahora se lo encuentran todo hecho, con muchas facilidades, con modernismos y cuadrillas hechas por gente muy preparada en este oficio.

Repito, si, nada más que con colocarse el traje, ya más de uno ha de darse la vuelta y decir, yo ante esta estampa de Capataz con mayúsculas, tengo que callar y obedecer. Que se puede opinar, claro que si, pero no se puede faltar ni al respeto, ni en este caso que ahora atañe a la Hermandad del Amor, no se puede faltar a la verdad.

A Don Lorenzo de Juan le están enseñando la puerta de salida, y no la Hermandad como suele ocurrir en la mayoría de los casos, como el equipo que echa al entrenador aún habiendo ganado muchos títulos de forma indefendible, no, le están haciendo la vida imposible unos costaleros que no se donde habrán empatado, pero, que seguramente, tienen menos muescas en el revolver que el Maestro. De mil y una batallas, de días malos, tardes oscuras y noches hasta peligrosas.

No se puede faltar al respeto a Lorenzo, y menos, difamar y difamar a una persona.

La Hermandad ha recalcado y subrayado una y otra vez en privado a la cuadrilla y públicamente su apoyo hacia la persona de su Capataz, y tras esto, hay dos caminos. Señores, o nos vamos, o nos quedamos, pero no nos quedamos para echar a nadie, que esto no funciona así.

Yo, en mi vida como cofrade, y sobre todo como costalero, me he tenido que tragar la bilis por la decisión de una Junta de Gobierno, por la elección de un capataz, al cuál quizá iba a tener que sufrir, pero sobre todo, si me quedé, sabía que iba a tener que respetar, y sobre todo, respetar a mi Junta de Gobierno, puesto que es la única forma de poder luego mirar a mi Titular, a Cristo o su Bendita Madre a la cara.

Flaco favor el que se le hace a una Hermandad con tanta solera como la del Amor por parte de los que estén intentando desprestigiar el trabajo de una persona como Lorenzo de Juan, y ningún favor el que se están haciendo los que estén tras las trincheras creyendo tener la razón, puesto que todo esto de por si es una sin razón absoluta.

A mi estas cosas, como muchas, me dan muchísima pena, y ya no por Lorenzo, ni por la Hermandad del Amor, iría más allá. ¿Dónde han quedado las noticias en que solo Dios era el protagonista?

A día de hoy, cualquiera, y digo cualquiera, sea perro o gato, o al menos se lo crea, piensa que puede decidir o no quién está catalogado o bien cuajado para esto y lo otro. Y lo peor es que se lo creen, y piensan que van a conseguir algo.

Las peñas de arroces y peroles en la sierra están echando en falta a muchos que han buscado su sitio en el lugar equivocado, señores, aquí se hace uno bien su ropa, trabaja, obedece, y luego se va a su casa con el buen o el mal sabor de boca, allá él, el por qué de una cosa u otra por el trabajo hecho. Ya al año siguiente se vuelve o no se vuelve, pero no veo por desgracia en nuestro Córdoba C.F. que el socio 10.836, mañana diga en rueda de prensa que va a cambiar al entrenador, porque no lo veo, y me pueden o no perdonar, pero lo de esta guerra si lo podemos llamar así contra Don Lorenzo, ni la veo, ni la comparto, ni Córdoba y este SEÑOR CAPATAZ lo merecen.

Lo dicho, más trabajo, más saber donde se está, y más obediencia y respeto por las instituciones a las que decimos tener tanto Amor, y si no, mochilita y neverita, que también se está muy bien con una barbacoa y un arrocito de costillas los domingos.

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