Los Javieres inicia las negociaciones para la cesión de la Iglesia del Sagrado Corazón y la Capilla de los Luises

El hermano mayor y la Junta de Gobierno de la hermandad de los Javieres, acaba de poner en conocimiento de todos sus hermanos de la hermandad, que se han iniciado las negociaciones con la Compañía de Jesús para la cesión de la Iglesia del Sagrado Corazón y la Capilla de los Luises. En el Sagrado Corazón de Jesús estuvo la Carretería, hasta que se trasladó a su capilla en 1761. Incluso la Sagrada Lanzada adquirió una capilla en 1814. En esta iglesia se fundó los Javieres, a mediados de la década de los 50 del siglo pasado, y allí permaneció hasta 1977, recalando después en Omnium Sanctorum. No le ha ido mal a la corporación del Martes Santo.

La Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús se encuentra en Sevilla (Andalucía, España). Fue la iglesia del antiguo Colegio de San Francisco de Paula, de los mínimos, entre el siglo xvi y comienzos del siglo XIX. Desde 1887 pertenece a los jesuitas. En 1589 el arzobispo Rodrigo de Castro y el cabildo de la ciudad dieron su autorización para la instalación de un colegio de los mínimos en Sevilla, donde formar a novicios y estudiantes. Para ello contaron con la ayuda de Ana María de Leyva, hija de Sancho de Leyva y esposa del general Francisco Duarte de Mendicoa.

El colegio se instaló en unas casas de la calle de las Palmas (actual calle Jesús del Gran Poder), en la collación de San Lorenzo. En 1625 consta que aún faltaba por construir la capilla mayor de la iglesia. Para esto, el arquitecto Andrés de Oviedo informó de la necesidad de comprar unas casas anejas a su propietaria, Ana Ramírez, por 15.000 ducados.​ La capilla mayor fue diseñada por fray Juan de Saavedra y el alarife Antonio de Fuentes, que inició las obras en 1647. En 1810, con la invasión francesa de Sevilla, los mínimos fueron exclaustrados. No hay constancia de que los religiosos ocuparan este colegio nuevamente. El edificio pasó a manos del Estado tras la desamortización de 1835. El inmueble se transformó en un cuartel. Posteriormente, fue usado como casa de vecinos. El altar mayor de la iglesia tenía una serie de doce cuadros sobre la vida de san Francisco de Paula, realizados por Lucas Valdés hacia 1710. Estos se encuentran en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

La iglesia del colegio se mantuvo abierta a cargo de un capellán. El régimen surgido de la Revolución de 1868 se incautó de la iglesia y se la vendió a la Sociedad Bíblica de Londres, que instaló en ella el primer templo protestante de Sevilla. En 1887 Dolores Armero y Benjumea, que se haría religiosa salesa, compró la iglesia a John Sutherland Black y se la entregó a los jesuitas. Los jesuitas ocuparon la iglesia desde entonces, con el título del Sagrado Corazón de Jesús. La fachada principal de la iglesia, del siglo xvii, da a la calle Jesús del Gran Poder. En el frontispicio hay un azulejo de San Francisco de Paula en el desierto acompañado por querubines. A los lados se encuentran los azulejos de San Isidoro y San Leandro. Debajo, hay otro azulejo a cada lado: de San Cristóbal y San Jerónimo en el desierto.​ En la parte superior de la fachada hay una torre con un azulejo de la Virgen con el Niño,​ flanqueada por otros dos azulejos: de San Juan Bautista y San José.

A los lados de la portada hay dos azulejos: del Sagrado Corazón de Jesús (Arturo Ojeda, 1925)​ y del Venerable Francisco Tarín Arnau (Juan Sánchez Cueto, 1987).​ El sacerdote Francisco Tarín Arnau fue declarado venerable por san Juan Pablo II en 1987 y se encuentra enterrado en este templo. Junto a este lugar hay un centro jesuita, en la calle Trajano, que era de la Congregación de María Inmaculada y San Luis Gonzaga, y que es conocido como los Luises. Fue realizado por Aníbal González en 1920 para esta congregación. Es un edificio neogótico de ladrillo.​ Este centro tiene también una portada que da acceso a la iglesia, en la cual hay una estatua de San Ignacio de Loyola de José Lafita Díaz.

Titulares de los Javieres en el Sagrado Corazón de Jesús

Hermandades

Desde mediados del siglo xvi la Virgen de la Luz recibía culto en la Iglesia del Hospital de San Andrés, en el barrio de la Carretería, por parte del gremio de toneleros. Las reglas de la Hermandad de la Virgen de la Luz fueron aprobadas en 1586. En 1591 se incorporó a la Archicofradía de la Gloriosa Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, establecida en Roma. En 1592 esta hermandad se trasladó al Colegio de San Francisco de Paula. Por todo ello, el título de la cofradía pasó a ser Cofradía del Santísimo Cristo de la Salud, María Santísima de la Luz en el Misterio de sus Tres Necesidades, San Francisco de Paula y Gloriosa Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. En 1761 se trasladaron a una capilla propia en la calle Real de la Carretería, donde se mantiene. Esta hermandad es conocida como Hermandad de la Carretería.

A mediados del siglo xvi se fundó en la Iglesia de San Juan de Acre la Cofradía del Santísimo Cristo de la Sangre, Nuestra Señora de la Candelaria y San Juan Bautista. Hacia 1592 se trasladó a una capilla de la iglesia del Colegio de San Francisco de Paula. Esta hermandad empezó a decaer en el siglo XVIII, estando ya desaparecida a finales del siglo. En 1818 la capilla fue ocupada por la Hermandad de la Lanzada, que tuvo su sede en este lugar hasta 1836.​ Tras la Revolución de 1868, el Crucificado de aquella cofradía pasó a estar en un oratorio particular y, en 1881, pasó a tener el título de Cristo de las Siete Palabras, en la hermandad del mismo nombre, que tiene su sede en la Iglesia de San Vicente.

Es destacable también, como ya hemos comentado, que se trató del templo fundacional de la Hermandad de los Javieres. Esta se fundó en 1945, en plena posguerra, dentro de una de las tres congregaciones que existían por aquel entonces en la Compañía de Jesús que se establecía en Sevilla: los Javieres. Esta aglutinaba trabajadores más o menos jóvenes y ocupaba locales colindantes con la residencia de los Jesuitas, en la calle Jesús del Gran Poder.

Capilla de Los Luises

En la calle Trajano,  y colindante con la Iglesia del Sagrado Corazón de la Compañía de Jesús, está la conocida como Capilla dloLuiseen Sevilla. Este nombre proviene de la Congregación  Mariana de San Luis Gonzaga, para la que fue construida  a comienzos del siglo XX.

Capilla de los luises foto generla

El jesuita P. Carlos Gálvez encargó las obras de este centro para actividades apostólicas de la Compañía al célebre arquitecto sevillano Aníbal González (1876-1929). Al comienzo de estas obras se derrumbaron las tres casas existentes en este lugar, y Aníbal González  construyó aquí el actual edificio de los Luises, a lo largo de la calle Trajano. Es un edificio básicamente  hecho de ladrillos vistos, labrados en su fachada y en partes de su interior. Destaca  la portada, de estilo neogótico, sobre la que está una imagen de San Ignacio de Loyola, realizada por el escultor José Lafita Díaz (1887-1945). Toda la fachada está hecha de ladrillos rojos, con un friso en que estos ladrillos están labrados y tienen unas figuras simbólicas entre hojarasca de vegetales.  En la parte alta, la fachada termina en unos pináculos neogóticos y un torreón de una gran originalidad. Hay también espléndidas  rejas de hierro forjado,  todo diseñado por el mismo artista Aníbal González. La fecha de la realización de este edificio  fue la primera década del siglo XX, y se terminó en 1917.

El interior de la Capilla es bellísimo, de un estilo neogótico de influencia italiana, de una limpieza de líneas y perfección admirable. Llaman la atención las nervaduras de la nave, que arrancan de un friso también hecho de ladrillo  labrado, de motivos diferentes en todos los lienzos de las paredes. Tres vidrieras con motivos ignacianos  dan luz desde las ventanas, que se abren a la calle Trajano. Es admirable  el exquisito tratamiento del ladrillo rojo tallado, de una enorme originalidad.

Capilla Luises 2

El zócalo de toda la Capilla está hecho de azulejos de una gran armonía cromática,  que ponen de manifiesto la característica de las obras de Aníbal González  en que los elementos constructivos son, sobre todo, los ladrillos y la cerámica  de colores. Estos zócalos fueron hechos en la fábrica de azulejos de Julio Laffitte (Los Remedios), sobre cartones pintados por el gran artista Gustavo Bacarisas (1873-1971), que en esta obra deja una de las mejores muestras de tema religioso  de toda la pintura modernista  en Sevilla. En ambos lados del presbiterio están las escenas de la Anunciación y la Natividad del Señor, y a lo largo de la Capilla las catorce escenas del Via-crucis. Toda la genialidad colorista de Bacarisas está presente en estas pinturas, que manifiestan lo mejor de la escuela modernista.

Capilla luises

El púlpito es una filigrana de hierro forjado y dorado, también diseñado por Aníbal González.  El retablo está hecho de caoba tallada en su color, tiene escenas de las vidas de los Santos de la Compañía  de Jesús. Fue tallado por el escultor Adolfo López (1862-1943). Se conserva  la factura de esta obra de talla: incluyendo  la caoba, el precio fue de 40.000 pesetas. Adolfo López también esculpió la imagen de la Inmaculada, que preside el retablo, que es copia de la Cieguecita, de Montañés, que se conserva en la Catedral de Sevilla. Todo el conjunto  de esta obra de Aníbal González  es de un gusto exquisito, y es un edificio único en la arquitectura sevillana de comienzos del siglo XX.