Los seis elegidos de Jesús Caído

Pocos son los ojos que han tenido el privilegio de poder ver al Señor de San Cayetano durante el proceso de restauración al que ha sido sometido durante estos meses. Sólo algunos han podido aún apreciar su encarnadura y el sinfín de detalles que se exponen en su cuerpo y estaban ocultos a consecuencia de la polución y del paso del tiempo y que ahora vuelven a estar donde siempre estuvieron por obra y gracia de quien gubió sus maravillas. Este Domingo, día 19, Él regresará a su hogar de San Cayetano, donde es Rey indiscutible, pero antes de presentarse a su feligresía y a sus devotos, que podrán al fin paliar la ansiedad provocada por la ausencia sufrida tantos meses de espera, unos pocos elegidos gozarán del incalculable privilegio de admirar su imagen y rezarle muy de cerca, tanto, que seguro que no podrán olvidar jamás ese día tan especial.

Entre los hombres que tendrán el honor de vivir ese instante único e irrepetible estarán tres magníficos costaleros, tres devotos que han dejado un sello impreso que será difícil de superar por las generaciones venideras, tres hombres que han dado 20 años de sus vidas al oficio del costal y a la devoción a su Señor. Los tres «Rafaeles», casualidades de la vida, serán parte de un total de seis hombres, que portarán la imagen de Jesús Caído en parihuelas desde el lugar de salida de los pasos hasta el altar mayor donde presidirá una misa de acción de gracias por su vuelta. Rafael Crespo, Rafa Salazar y Rafa García. Tres hombres propuestos por su capataz y respaldados por su cuadrilla que serán los privilegiados como reconocimiento a toda una existencia dedicada a su hermandad y vivida con plenitud e intensidad junto el protagonista de su más íntima y profunda devoción.

Tres costaleros que estarán acompañados por tres hombres de la Virgen, tres privilegiados por llevar sobre sus hombros a la Madre de quien nos enseña a levantarnos cuando la vida nos obliga a echar la rodilla a tierra y que este Domingo serán también los pies del mismísimo Dios, José Ruiz Sánchez, César Uréndez Medina y Rafael Alejandre Altamirano, que también podrán contar a sus nietos que fueron unos de esos seis elegidos que la historia de la hermandad recordará para siempre y que podrán atesorar para siempre un recuerdo inenarrable e inigualable.

Jesús Caído regresa a su feudo tras haber sido sometido a un proceso de restauración que se ha centrado en la retirada de capas de suciedad y de policromías del siglo XX para descubrir las más antiguas y de mejor calidad, que se encontraban en buen estado, en consonancia con el rostro de la imagen que conserva la policromía original. Además, se han restaurado ensambles interiores y piezas afectadas por el movimiento mediante la sustitución o uso de resinas. Una restauración que, como restauración que es, más allá de otras aventuras indeseadas que han producido a lo largo de los siglos y con especial relevancia en los últimos tiempos, no ha modificado en modo alguno los rasgos de la imagen.

Ahora será el turno de Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad, cuya restauración se acometerá tras la próxima Semana Santa, y cuyos trabajos se centrarán en aspectos internos, como la reparación de ensambles, sobre todo en la mascarilla y de otras grietas en zonas no visibles. Se llevará a cabo una consolidación de la estructura y limpieza de la policromía, aunque, en este caso, los restauradores no consideran viable descubrir policromías anteriores por el riesgo de que no estuvieran completas. Esta intervención tampoco modificará el aspecto de la imagen y tendría un plazo de ejecución cercano a los tres meses.

Conferencia de Enrique Ortega

Apenas unos días después de que Jesús Caído regrese a casa, El responsable de su restauración, Enrique Ortega, ofrecerá una conferencia en la iglesia de San Cayetano. Será el jueves, 23 de marzo, tras el quinario en honor del Señor.
En esta conferencia, el gerente de Regespa explicará el proceso de restauración de la imagen, las intervenciones realizadas y los resultados obtenidos.