El patrimonio de las hermandades se alimenta de elementos tangibles y de otros de carácter inmaterial que conforman el acervo que las distintas corporaciones atesoran y transmiten de generación en generación. Elementos de este calado son las piezas musicales que, dedicadas a los titulares de una hermandad, se erigen en ofrendas que se plasman en un pentagrama y se convierten en oraciones y alabanzas en honor de la Madre de Dios y su bendito Hijo.
Es el caso de la nueva composición, para banda de música de plantilla completa, que Francisco Gabriel Camacho Roldán, director musical de la Banda de cornetas y Tambores Caído y Fuensanta, ha dedicado a Nuestra Señora de la Piedad. Una nueva obra, que lleva por título “Madre del Salvador”, en clara alusión a Nuestro Padre Jesús, Divino Salvador en su Prendimiento, cuya partitura fue entregada el pasado Martes Santo.





