El viejo costal, 💙 Opinión

Manos blancas, no ofenden…

En septiembre de 1832, el que fuera ministro de Gracia y Justicia de Fernando VII D. Francisco Tadeo Calomarde, recibió unas sonoras bofetadas de manos de Dña. Luisa Carlota de Borbón, hermana de la reina María Cristina de Borbón, como consecuencia del intento de D. Francisco de conseguir de sus manos la anulación del decreto de la Ley Sálica, a lo que D. Francisco contestó: “manos blancas no ofenden”…

Y es que últimamente veo que hay muchas ofensas, y creo que más ofendidos, por casi cualquier cosa, cierto y verdad que existen y las más de la veces, yo también me considero ofendido en mis creencias, en mis valores, y también en algunos de mis dogmas, en las tres acepciones que tiene nuestro diccionario sobre la palabra dogma.

Yo que he escrito varias veces contra ataques gratuitos a nuestras sagradas imágenes, a nuestros templos, últimamente vengo observando que las ofensas se usan como una forma gratuita y bastante barata de conseguir publicidad a costa de algo que simplemente llegado el momento puede ser retirado, con lo que he creado la situación y al mismo tiempo la he resuelto, siendo doblemente bueno por mi actuación, teniendo garantizado miles de observadores y lectores en todas las redes sociales.

A modo de ejemplo miren el cartel anunciador de la cantante Zahara, cartel anunciador de su concierto en Toledo, álbum de innombrable nombre por lo mal sonante y ofensiva palabra, denigratorio calificativo para cualquier habitante de la tierra, y en el que la cantante se presentó con un traje de noche, una diadema sobre la cabeza, un niño a sus brazos, y una banda conteniendo la mencionada malsonante palabra, y a esta altura de la considerada ofensa intervienen los representantes de un partido político, y el resto de la historia ya la conocen, ofendidos en nuestro nombre, denuncias, intervención de unos y de otros, unos defendiendo la libertad de expresión otros señalando que ofenden los sentimientos religiosos de una parte de la población, las redes sociales ardiendo y otros artistas como Lola Índigo, Amaral, Rozalen, etc. defendiendo la libertad de expresión de la artista, y cómo no, la libertad creativa de los mismos.

Llegando al final de esta historia el cartel es retirado, sustituido por otro de la misma artista, pero la publicidad del acto ha sido enorme, al fin y al cabo creo que era la finalidad de quien creó el cartel inicial, que hablen de mí, aunque hablen mal, ¿les suena?

Y cuando en la misma talega se mezclan religión, ofensas, política, creación, modernismo y redes sociales, tenemos el cóctel perfecto para una buena refriega, todo más que por la ofensa de la imagen, que yo creo cierta, pero ante la que los cofrades y cristianos no necesitamos de quijotescas figuras que salten al campo de batalla a defendernos de lo que sobradamente sabemos defendernos, sin ayuda externa. Los cofrades sabemos que la religión y la política son sustancias incompatibles y de mezcla imposible, por lo que no debemos de entrar a este trapo, si hay ofensa que la parte ofendida presente tantas acciones como le permitan las leyes y las instituciones, pero que no mezclen religión con política, que cada uno de estos participantes anden su camino por separado, aunque algunos deseen coincidir en la misma meta, ya que dentro de los colectivos de cofrades, cristianos, religiosos existen partidarios de todas las ideologías políticas, y muchos de ellos no quieren ver que nadie levanta su bandera, mezclando religión con una ideología política contraria a la que él tiene como propia.

Y evitar el trapo de que la imagen del cartel es similar en la ropa a una virgen, nunca vi virgen alguna con un traje de noche, nunca con una banda con la palabra “Puta”, en cambio sí he visto mujeres con niños en brazos, con diademas sobre la cabeza y vestidas de noche, por lo que en este caso deberíamos de evitar participar en las campañas publicitarias de la artista, de los políticos, y pensar que “manos blancas no ofenden”, aunque muchos afirman que la princesa le contestó a D. Francisco, con mucha razón “no ofenden, pero hacen daño”.

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