Manuel Jiménez vuelve a lograr la admiración

Una vez más, como siempre, la magia que emana de las manos de Manuel Jiménez ha vuelto a regalar a la Córdoba Cofrade una nueva obra de arte efímera en la que María Santísima de la Esperanza del Valle vuelve a ser la protagonista absoluta, por obra y gracia de la creación concebida por este genio del arte de vestir a la virgen cuya creatividad vuelva a provocar la admiración del espectador convocando a la introspección y la oración, fin último de su encomiable labor.

Para la ocasión, la preciosa dolorosa que tallase Miguel Ángel González Jurado, estrena un maravilloso encaje de Bruselas con aplicaciones de punto inglés donado por un grupo devoto de hermanos. Además viste la saya burdeos que estrenó el año pasado y el manto verde oliva, todo ello culminado con la toca sobremanto de Lyon. Sobre sus sienes luce la corona realizada por los hermanos Lamas y en su pecho el puñal que obraran en el mismo taller de orfebrería.

Un conjunto prolijo en detalles, multiplicado por unos rosarios donados recientemente por unos hermanos, uno de perlas barrocas, otro de aguasmarinas con filigrana de plata dorada y el último de cristal verde y filigrana de plata. Finalmente, en sus manos luce un maravilloso pañuelo de encaje de Bruselas también donado por una hermana. En suma, una magnífica creación concebida por uno de los referentes de este arte, que vuelve a recibir el beneplácito generalizado del universo cofrade logrando concretar un resultado único.