El Capirote, Granada, 💙 Opinión

Marzo bajo la protección de San Juan de Dios

En tiempos de epidemias hasta la luz de la tarde parece trivial y frívola. No es el cielo de la Cuaresma, más bien se antoja un azul de tibieza, del noviembre áspero y distante. El azahar esparcido por el suelo, como los sueños rotos de la infancia. Y las morgues llenas, el nombre de los fallecidos, cifras apiladas en la lucidez de la memoria. Tan solo números para quienes todo fueron.

¡Qué lejanos quedan aquellos primeros días de marzo! Y la sonrisa inocente del Niño Jesús, la valentía de San Rafael y la entrega del Patrón de los Pobres por las calles de Granada. Rezos para quien es protector de los hospitales y los enfermeros y rezos cuando marzo está a punto de que el crepúsculo se lleve consigo los días que sembraron el cambio en nuestras vidas. ¡Qué lección de vida!

El santo murió intentando salvar a un joven que accidentalmente cayó al río. Las aguas del Genil, gélidas, vertebrando la ciudad y Juan de Dios postrado en sus últimos días sobre el humilde lecho. Protector de hospitales y enfermeros allá en el cielo, sin abandonar a quienes ahora se entregan hasta la extenuación para salvar la vida de los enfermos.

¡Cuántas lecciones en tan pocos días! De la entrega y la misericordia a un encuentro más íntimo con Dios, alejado de corneterías y revirás, en la reclusión de nuestras casas, elevando oraciones y pidiendo por el cese de la epidemia. Llantos colmando los caudales de la angustia y rezos en la soledad de la noche, con las estrellas tiritando sobre un océano de multitudes. Y cerca, mirando hacia nuestro interior, la llama viva de Dios alimentando de amor nuestros corazones. El mismo amor que has de entregar a los más necesitados.

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