Quizás esta sea la frase que mejor resuma la reunión que tenía lugar el pasado 13 de enero entre los presidentes de los consejos y agrupaciones de las capitales andaluzas y los representantes del gobierno regional. Titulares y más titulares que se han ofrecido en la prensa morada buscando cada uno su minuto de gloria, ruedas de prensa, atención a medios, comunicados de la jerarquía eclesiástica y un sinfín de publicaciones dictando órdenes y aventurando proyectos que ahora mismo, son solo ideas que el tiempo dirá.
Mucho ruido, mucha expectación, muchos titulares y a la hora de la verdad pocas nueces, pocas respuestas y pocas soluciones a una Semana Santa que está a la vuelta de la esquina. ¿En serio, tras tantos meses de espera esta es la respuesta al mundo cofrade? ¿De verdad con una tercera ola hace falta a esperar a febrero para tomar una decisión? ¿A pocos días de una nueva cuaresma que se piensa descubrir? ¿Acaso no saben los presidentes de las capitales que para preparar cualquier cosa se necesita de tiempo? ¿O es que acaso las cosas salen de la noche a la mañana?
Que esta primavera no habría Semana Santa en la calle estaba claro ¿Por qué dilatar una espera para tomar decisiones? Sinceramente, creo que en esta ocasión, los presidentes no están en la realidad que vive la sociedad y de manera particular el mundo cofrade. Y es que claro, por un lado tenemos a los presidentes con el ejecutivo andaluz diseñando planes y por otro lado, hemos visto ya como muchas diócesis ya han dicho que no habrá cultos externos de ningún tipo, por lo que insisto ¿A qué se espera?
Mucho ruido y pocas nueces, cuando muchas ciudades importantes de Semana Santa, ya están diseñando su propia Semana Santa, importándole un pimiento lo que piense el presidente de su respectiva capital. Quizás, estás ciudades que no son capitales y que no salen en la fotografía, sean ejemplo de capacidad de trabajo y previsión, los cuales están presentando planes reales y sobre todos, consensuados de la mano de la jerarquía de la iglesia y es que, precisamente, los presidentes andaluces antes de ir a San Telmo deberían de haberse sentado con los obispos del sur, pero si total ¿Para qué? La casa, por el tejado…
Ahora, que en las imprentas se debería de estar diseñando e imprimiendo los diferentes libros y anuarios cofrades de cada localidad, donde se debían de detallar los actos y cultos de piedad, que ya estarían diseñados para esta Semana Santa, vemos como cunde el pasotismo, sin tener ni una idea de clara por donde aterrizaran las ocurrencias.
Mucho ruido, pocas nueces y sobre todo pocas respuestas y soluciones a una Semana de Dios que está a la vuelta de la esquina y en donde muchos tienen claro, que las Cofradías no son fenómenos turísticos, sino instrumentos de evangelización y piedad. Quizás, eso es lo que no comprendan algunos y esto sea lo que falta por entender para que se dejen de mirar los flases de la prensa morada y se pongan de una vez manos a la obra.





