Nicolás Turienzo desmenuza «Bienaventurada», la marcha que evoca la esencia de Fátima.

Si bien ayer anunciábamos desde Gente de Paz el montaje de una nueva marcha por parte de la Banda de Cornetas y Tambores de la Coronación de Espinas de Córdoba, titulada «Bienaventurada» y dedicada a la Virgen de Fátima, hoy hemos tenido acceso a las palabras del compositor, Nicolás Turienzo Álvarez, quien nos describe minuciosamente los pormenores de esta nueva obra que vendrá a enriquecer el importante patrimonio musical cofrade cordobés.

El músico, que dirige musicalmente a la Banda de Cornetas y Tambores de la Victoria de León, nos cuenta que «Bienaventurada» se inspira «en el mensaje de Fátima y la intervención del Cielo para salvarnos del martirio, guerra, esclavitud o toda clase de Mal. Sobre todo, es una manera de salvar a nuestras almas del infierno». En lo que respecta a la estructura formal de la obra, posee tres partes diferenciadas. La introducción, en la que predominan sones más calmados evocando una oración, el desarrollo, con compases muy melódicos y descriptivos de la Virgen de Fátima, narrándose mediante el pentagrama las apariciones marianas como el momento cúlmen de la pieza, y la parte final, revestida de una nostalgia que hace llevar el motivo principal de la obra a su máximo exponente.

En lo que respecta al compositor, Nicolás Turienzo ha compuesto diversas marchas procesionales, entre las que destacan «Vía Crucis de la Salud», «Jerusalén», «Ante Anás» o «Sagrado Decreto», entre muchas otras, que hacen prometer una excepcional marcha que podrá escucharse, merced a los rearmonización efectuada por Javier Palos, en el ya de por sí extenso repertorio de la cordobesa Banda de la Coronación. Una ofrenda de la mano de la música que viene a reflejar la gran relación existente entre la corporación de Fátima y la formación musical de San Antonio de Padua.