El Cirineo, Opinión

No, no sobra la Hermandad de Palmeras, quien sobra es su capataz

Seré breve. La llegada al palquillo de entrada en la Carrera Oficial del paso de misterio de la Hermandad de La Piedad de Palmeras fue sencillamente incalificable. Con una chicotá inaudita perpetrada por un señor que lleva años jugando a ser capataz sin serlo, Luis Maya. Un señor que al parecer aún no ha entendido que quien va entronizado junto a su Madre, en el paso cuya cuadrilla manda, es un crucificado muerto. Pese a todo, la cuadrilla que este presunto capataz dirige regaló a los asistentes un espectáculo infumable al son de la marcha «Costalero», con pasitos hacia atrás para coger carrerilla y pegar arrancadas absolutamente fuera de lugar considerando el paso de que se trata.

Y es lamentable y dramático, porque la Hermandad de Palmeras lleva años haciendo un esfuerzo titánico para plantarse en Carrera Oficial viniendo de un entorno sin ninguna tradición cofrade y con unas limitaciones sociales y económicas harto evidentes. Siendo ejemplo desde el punto de vista social y asistencial y orgullo de quienes pensamos que la Semana Santa no es solo una cuestión patrimonial.

Aun así, el insigne imaginero cordobés Antonio Bernal Redondo está realizando el nuevo crucificado de la cofradía, el nuevo Cristo de la Piedad. Una auténtica maravilla que, a juicio de quien les habla, puede convertirse en uno de los mejores crucificados de la Semana Santa de Córdoba. Una ejecución que va a pasito muy lento, quizá como debería ir el paso de misterio de la corporación claretiana y no como lo lleva Luis Maya, por los muchos condicionantes económicos que subyacen en el seno de la Hermandad del Miércoles Santo.

No, no se equivoquen. La Hermandad de Palmeras no sobra en la Semana Santa de Córdoba. Más bien al contrario, es una cofradía imprescindible para completar el círculo de lo que debe ser la Córdoba cofrade. Podrán cuestionar si debería ir a la Santa Iglesia Catedral y regresar a su barrio. En eso puedo estar de acuerdo con ustedes y les garantizo que en el seno de la Hermandad hay quienes también desean hacerlo.

La Hermandad de Palmeras no sobra. Quien sobra es Luis Maya ejerciendo como capataz. Porque con excesos como el de ayer perjudica gravemente que se tome en serio entre los cofrades cordobeses a una hermandad a la que se le debe conceder todo el respeto del mundo. No merece Luis Maya ser el capataz del nuevo Cristo de la Piedad. Porque la Hermandad de La Piedad y el barrio de Palmeras merece muchísimo más. Un capataz de verdad.

Y pudo tenerlo, cuando Gema Fernández se convirtió, precisamente en Palmeras, en la primera capataz de la Semana Santa de Córdoba. Quizá alguien debería explicar por qué la cofradía perdió la oportunidad de tener a una persona que de verdad sabe de esto delante del paso. Las verdaderas razones. Pero sea como fuere, la cofradía necesita un cambio urgente para que el respeto que se le debe se refleje en la imagen que realmente merece.