Nuestra Señora del Desconsuelo estrena saya y manto

La Hermandad del Sepulcro acaba de anunciar a través de sus medios oficiales de información de la incorporación de dos nuevas piezas para el ajuar de Nuestra Señora del Desconsuelo, una saya y un manto de vistas que se añaden al más que interesante patrimonio con el que cuenta la corporación de la Compañía.

En este caso, los bordados que se han utilizado para la confección de la nueva pieza proceden de unas colgaduras antiguas del siglo XIX manufacturadas en talleres portugueses. Tal y como explica la propia hermandad, se trata en concreto de unas colgaduras de color negro que eran utilizadas en la liturgia para difuntos o para los Oficios del Viernes Santo, y recubrían superficies como pudiera ser las columnas de alguna capilla principal o el propio altar mayor. La finalidad de dichas colgaduras no era otro sino de dotar al espacio de mayor dignidad, y solemnidad.

El diseño de las colgaduras obedece a dibujos ya utilizados en el renacimiento que han llegado casi intactos hasta nuestros días y reproducidos por muchos talleres de bordado e incluso telares. Aquí mostramos un ejemplo en este frontal de Altar del siglo XVI de la colección de bordados del Monasterio de Guadalupe (Cáceres), que sigue los modelos de la época reproducidos en siglos posteriores.

Ha sido la creatividad de José J. Fernández Martínez la fuente de donde ha emanado el diseño y la composición de ambos elementos. En este sentido, cabe destacar que la composición del dibujo está realizada con motivos florales y hojarascas de flores de cardina y piñas. Mientras que la técnica del dibujo obedece más a técnicas de aplicación a tejidos, ya que calan el dibujo como si de brocados o damascos se tratase. La técnica del bordado es de aplicación sobre terciopelo negro de seda. Las aplicaciones están realizadas en tisú de oro tejido con hilo de hojilla.

Una vez realizado el dibujo del diseño de la saya y la decoración de las mangas, se ha procedido a pasar y restaurar las piezas bordadas a una nueva superficie de seda salvaje en color crudo, en el taller de bordados de Mercedes Castro.