Andalucía, El Arte Sacro Andaluz, El Capirote, Opinión

Nuestro arte al mundo

En marzo de este año se presentaba en el museo carmelita de la calle Monjas del Carmen de Granada la túnica para el Cristo de las Tres Potencias, devoción acendrada de Guatemala. La pieza, obra del granadino Guillermo Polo. El pasado Domingo de Ramos la imagen del Nazareno de los Milagros, también de Guatemala estrenaba una túnica salida del taller de Sucesores de Elena Caro. Y este pasado verano en la basílica de Sant’Andrea delle Fratte, en Roma, iglesia confiada a la Orden de los Mínimos desde el siglo XVI, el obispo de Málaga, Jesús Catalá, presidía la bendición de un lienzo de Santa María de la Victoria, realizado por Raúl Berzosa.

Son algunos de los hitos presentes del arte andaluz y un ejemplo de cómo la excelencia traspasa fronteras alrededor del mundo. Numerosas obras de arte salen de manos de imagineros, orfebres, pintores, bordadores… En definitiva, artistas que llevan el nombre de nuestra tierra allá donde una obra con su nombre acaba enriqueciendo el patrimonio de quienes la custodian.

Por eso la visita de Macarena Olona, más allá de ideologías, ha de verse como una oportunidad que viene a sembrar una semilla que origine un futuro asegurado a los trabajadores del arte sacro, tan presentes en el sur y con una dilatada trayectoria como demuestran talleres centenarios o generaciones de escultores que hoy en día siguen trabajando con técnicas ancestrales. Olona elige Córdoba, cuna de Mesa, epicentro de la platería, de la que tan buen recuerdo tenemos en aquella exposición de Andalucía Barroca que mostró precisamente en la ciudad califal lo mejor de la orfebrería de la comunidad, para dar a conocer el proyecto en el que actualmente se halla inmersa, enfocado en la creación de una fundación de Andalucía y del resto del país a través de su Semana Santa en Iberoamérica.

Con la instauración de este organismo Andalucía volvería a estrechar lazos en el campo del arte sacro con los países iberoamericanos donde la religión católica representa un alto porcentaje. Desde el Descubrimiento no pocas obras salieron de maestros andaluces hasta América. De Ocampo, Montañés o Mesa pueden contemplarse todavía obras suyas en países como Perú o Panamá, aunque a tenor de la riqueza que atesoramos sería mejor que la institución naciera con vocación universal, mostrando al mundo entero la grandeza de Andalucía.