El desierto procesional va para largo. Llevamos la friolera de ocho meses sin ver una imagen desfilar por nuestras calles, a excepción del traslado-misa VIP del Gran Poder el pasado 1 de octubre. Ha llegado el momento de aguzar el ingenio para sobrevivir a este insoportable parón. El problema radica en que el nivel creativo de las hermandades sevillanas se cuantificaría entre 0 y 1. Así que ellas han optado por levantar cortinas de humo para entretener al sufrido cofrade, y con ello disimular el extraordinario esfuerzo que dedican (las hermandades, no el pobre cofrade) en no hacer absolutamente nada.
La novelería especulativa de la semana ha salido de determinados foros de opinión y ciertos medios de la prensa morada que como de costumbre se alimentan del cuento chino. Unos y otros han lanzado las campanas al vuelo sobre la incorporación de al menos dos nuevos pasos de cofradías señeras a la nómina de la Semana Santa hispalense. La primera sería la Soledad de San Buenaventura, que haría un nuevo intento por incorporar al Cristo de la Salvación a su cortejo. Según los anti-fidelísimos reporteros, las relaciones de la Soledad con los frailes es muy buena. Permítanme que me parta y me monde. Una cofradía que hace pocos años estaba buscando nueva sede con miras claras al Santo Ángel porque los religiosos le daba la patada, ahora se lleva maravillosamente con ellos. Y el cariño es tan fraterno que incluso se permitiría colocar en la iglesia un nuevo paso.
¿Pero qué me están contando? La Soledad de San Lorenzo baja del paso a la Virgen el mismo Viernes Santo o el Sábado por la mañana para dejar el templo lo suficientemente espaciado (como si no lo fuera ya de por sí) para la misa del Domingo de Resurrección. Eso ha sido un hecho durante mucho tiempo. El sábado pasado escuché misa allí, y tras la eucaristía se rezó la Salve a la Inmaculada del altar Mayor, y no a la Soledad que estaba mucho más cerca para el sacerdote y los feligreses. Sinceramente no creo que haya tensión en el convento, pero tampoco un desborde de cariño entre ambas instituciones. Y la salida del Señor de la Salvación el Viernes Santo es una posibilidad comprensible y respetable, pero que realmente no aportaría absolutamente nada a una cofradía que tiene ya su estilo y sello marcados con el único paso que ya procesiona. Otra discusión sería la modificación del paso de la Soledad. Eso ya es hablar de una necesidad.
El segundo rumor latente y muy poco probable a corto plazo, es el del Cristo de la Púrpura como tercer paso de la Hermandad de las Cigarreras. Puede que esta utopía se convierta en realidad dentro de bastantes años, dado que la imagen no es aún titular de la hermandad ni recibe cultos propios, a pesar de seguir ubicado en el altar mayor con el Señor Atado a la Columna y la Virgen de la Victoria. La impresionante efigie de Navarro Arteaga goza de un fervor cada día mayor entre los hermanos, fieles y cofrades sevillanos; pero de ahí a que discurra por carrera oficial faltan aún muchos telediarios. Previamente, la corporación del Jueves Santo ha de asumir retos trascendentales como el de la sede canónica, pues actualmente solo tiene en propiedad la capilla de la Iglesia de los Terceros; la reforma de la actual ubicación, si finalmente continúa en el barrio de los Remedios; o el crecimiento de hermanos, dada la situación de estancamiento que vive la cofradía.





