Los tiempos cambian. Los más acérrimos seguidores del inmortal Jorge Manrique pensarán, lógicamente, que nunca es para mejor. No obstante eso, por fortuna, no siempre es cierto y un buen ejemplo de ello lo muestran los ilusionantes proyectos patrimoniales que muchas hermandades cordobesas están acometiendo en el presente.
Esperanza del Valle, Amor, Piedad, Rocío y Lágrimas, Gracia y Amparo, Alegría, Trinidad son las más claras muestras. En la siempre compleja tarea de conformar un patrimonio material que permita mostrar a los magníficos Titulares de nuestras cofradías con el esplendor, elegancia y decoro que las mismas merecen, han sido habitualmente los pasos de palio aquellos que más han sufrido los apuros económicos por los que las corporaciones penitenciales han atravesado. Al punto que, durante muchísimos años, los pasos que portaban a nuestras bellísimas Vírgenes que podían considerarse como completos se podían contar con los dedos de una mano. Lágrimas y Desamparo, Mayor Dolor en Su Soledad, Reina de los Mártires y, más recientemente, Nuestra Señora del Rosario Coronada (para tremendo disgusto y pesar de alguno que, a veces, decía hablar de cofradías en la prensa tradicional) fueron, hasta no hace muchos años, de las pocas dolorosas que contaban con palios y mantos de salida bordados en oro. Poco después, de la mano de Fray Ricardo de Córdoba (injustamente defenestrado y maltratado en esta ciudad a la que tanto ha dado), la Cofradía de la Merced bordaba el palio de la bella imagen de Francisco Buiza.
Muchos cofrades jóvenes crecerán viendo evolucionar palios de una manera pasmosa al punto que lo verán como algo natural, cuando para muchos la regla fue el terciopelo liso y el bordado la excepción. Tampoco los de mi generación podemos sentirnos agraviados: nosotros pudimos presenciar el boom de los pasos dorados y de la creación de los magníficos misterios salidos de las manos de González Jurado o Antonio Bernal. Panta rei, dijo Heráclito (*). Todo fluye, se traduce. Y, a veces, hasta para mejor.
(*) Heráclito no era ningún bordador, ojo. Si usted no sabe quién era Heráclito agradézcaselo a los políticos de este país que decidieron que las Humanidades no eran importantes.





