Pirata, entre otros significados, es algo que no tiene autorización legal. En Sevilla llaman con este término a procesiones “al margen” de la Iglesia, las asociaciones civiles fundadas fuera de una iglesia por un grupo de personas y que generalmente rinden culto en un local u oratorio particular a imágenes sin bendecir. Los pilares imprescindibles para la creación de una entidad religiosa, son: culto, caridad y formación.
¿Cuál es el problema?, la respuesta es la voluntad de estos grupos de personas, el motivo de la creación de una asociación cofrade, ¿Qué quieren?, ¿Sacar un paso?, motivando la frase con la que más se ataca a estas corporaciones civiles “juegan a los pasitos”, ¿O formar parte de verdad de la Iglesia? No todas reman hacia la misma isla y por culpa de ello, caen todas en el mismo saco injustamente. La capital hispalense es la población con más hermandades, superando las cien entre penitenciales, glorias y sacramentales. Fuera aparte, cuenta casi con una veintena de asociaciones civiles o “piratas” como algunos las llaman, e incluso por parte de la diócesis por no estar bajo su aprobación y gobernación.
Es innegable que alcanza ya un número excesivo, pero olvidando esto, ¿Si algunas asociaciones que van caminando por la senda correcta, por qué las tachan?, algunas de ellas realizan una destacable labor social en sus barrios, carentes de hermandad en algunos casos y que tratan de buscar la unión del mismo mediante una. Realizan recogidas de alimentos para la entrega a familias necesitadas, al igual que ropa, productos de higiene o juguetes para los niños, como es el caso del Grupo de Fieles de Nuestro Padre Jesús de la Luz y María Santísima de la Resignación del barrio de Campos de Soria, con su obra social “Sentir”, o colaboran con otras entidades como la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer), como es el caso del Grupo de Devotos de Nuestro Padre Jesús de la Piedad y Nuestra Señora de la Salud y Esperanza, del barrio de las Avenidas.
Esto son sólo dos ejemplos de asociaciones civiles que no “juegan los pasitos”, hay otras pocas que detrás de un paso en la calle con una banda y haciendo cambios, realizan un buena obra de caridad y también social, llegan incluso a colaborar con cáritas parroquial de la parroquia de su barrio. ¿Dónde está la piratería? ¿Pagan justas por pecadoras? Otra barrera que le suele poner a las civiles, es que quieren hacer las cosas al revés, pero se les olvida a los que piensan así, que existe la propiedad conmutativa, el orden de los factores no altera el producto, se puede reunir primero a las personas que quieran formar parte, luego establecerse como entidad civil, y ya luego caminamos a la adquisición de la imagen o imágenes titulares en torno a las que rendir culto para seguir el lento camino hacia la Iglesia.
Lo que hay que tener claro es la función para la que se creó y la meta a la que se quiere llegar, el camino a tomar no debe importar. Pensando un poco de forma egoísta, aquellas que su fin sea sólo el “jugar a los pasos”, deberían cesar su labor o por lo contrario replantearse su finalidad y las que trabajan, se esfuerzan y luchan todo lo que pueden por una buena obra social, tratando de ser buenas cristianos se acepten y valoren, ¿No es lo que nos piden?
En definitiva, conozcamos, respetemos y no metamos todo en el mismo saco.





