En mi Huerto de los olivos, 💙 Opinión

Ponme un medio de vino

Hola a los cofrades de bien, espero y deseo que os encontréis bien ustedes y vuestras familias. Ilustrándome en mis momentos de asueto, te encuentras en las redes sociales, con textos, imágenes o videos que te muestran la grandeza de los humanos y a la misma vez la bajeza de unos cuántos.

Así de esta manera, he descubierto a grandes cofrades, y cuando digo grandes lo digo con mayúsculas, GRANDES. Y hoy mi artículo no va por ninguno en especial, bueno un poco sí. Les pongo en situación, me viene a mi memoria el recuerdo de un cofrade ya con una experiencia entrando en una taberna, saludando educadamente a los allí presentes y solicitando al tabernero un medio de vino.

Allí, apoyado en la barra blanca de mármol, se quita sus gafas para con sus manos darse un pequeño masaje en su cara. Se le nota algo cansado. Sus arrugas empiezan a ser ostensibles por el paso de los años y por las marcas que la vida deja en su cara por los ratos buenos y los menos buenos.

De fondo el murmullo de los asistentes en esa taberna, música de fondo, como no podía ser de otra manera y suena esa marcha procesional que tanto te gusta a ti. Si esa que a ti te gusta tanto, esa que, a ti, te lleva a ese momento inolvidable en el tiempo. A la misma vez la humareda de incienso impregna la ropa de los comensales. Ese olor que es especial para cada uno de nosotros.

El tabernero, le pregunta a nuestro amigo, como se encuentra él y su familia. Y tomando su medio de vino, contesta que todos bien, asentando con la cabeza y posteriormente dándole su primer sorbo a esa copa de vino de color dorado. A la misma vez, por educación, nuestro contertulio realiza la misma pregunta al tabernero. Y así, comienza una conversación de los más normal entre dos personas de bien. Temas por comentar los hay, pero como no podía ser de otra manera el tema no es otro que los avatares de la vida.

Así entre comentario y comentario, y paradas para beber de la copa, se acaba la primera. Nuestro contertulio se pide otra y de camino para acompañarlo un montadito de esa tortilla de patatas que tan buen aspecto tiene y que parece recién salida de la sartén. Toma su copa para beber de nuevo y lo mira como si dentro de él hubiese un universo por descubrir. El montadito ya está para ser tomado, con ese pan recién calentado y la tortilla expirando su último aliento de vida. 

La conversación prosigue y a la misma vez llega a su último trago la copa y el montadito, desaparece del plato como por arte de magia, para terminar esa conversación, donde algún tema cofrade entro de lleno en el dialogo de nuestros dos amigos. Este homenaje para este amigo que deja su manera de ser y de como hacer las cosas en una hermandad, sin buscar nuestro amigo, ninguna exaltación hacia su persona, solo por el bien de su hermandad y de sus hermanos.

Se despide, nuestro amigo cofrade de su compañero tabernero de debate, hasta otra noche después de trabajar incansablemente en su hermandad y por su hermandad. De camino hacia su casa, en una noche estrellada en el cielo cordobés, donde la luna intenta radiar tanto como el sol, su cabeza no deja de pensar posibilidades para mejorar cada día su hermandad tanto cuantitativamente como cualitativamente. Lo que da de sí una conversación con un medio de vino. 

Sean felices y extrapólenlo, no se lo guarden solo para ustedes. Sigan teniendo cuidado ahí fuera que el bicho sigue entre nosotros. Desde aquí quiero dar mis condolencias a un Hermano Mayor de una hermandad de Córdoba. También a los que por culpa del bicho u otro motivo siguen aumentando la lista de fallecidos en este último año.

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