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El viejo costal, 💙 Opinión

Por mirar a cualquier sitio, se mira para otro lado

Sorprendido me han dejado las palabras de D. Rafael Revuelta Hermano Mayor de la Cofradía de los Dolores de nuestro barrio de Alcolea, manifestando la negativa de la Agrupación de Cofradías de Córdoba a su entrada esgrimiendo no sé qué argumentos, argumentos que no le convencen y que se niega a dar por válidos.

Recuerdo que, en los estatutos de la agrupación, los actualmente en vigor, al inicio de los mismos, viene a decir que se crean para las 35 hermandades de penitencia existentes en el momento de su aprobación. Y para aquellas otras erigidas canónicamente en la ciudad de Córdoba, inscritas en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia, y cuando su ingreso sea aprobado por la asamblea General, más o menos es esto lo que vienen a disponer.

Pero si la memoria no me falla, en su mismo preámbulo fija como primer objetivo el integrar en la Agrupación a las Hermandades y Cofradías de Gloria y a las Sacramentales no agrupadas, y de ahí parte mi asombro y desorientación, ya que, por haber disfrutado como costalero bajo el bendito manto de María Santísima de los Dolores, por invitación de mi ya fallecido amigo D. José Miguel Poveda (q.e.p.d), me consta que su nombre es el de Franciscana Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos del Dulce Nombre de Jesús, Santo Cristo de las Cinco Llagas y María Santísima de los Dolores.

Y ahora siendo Sacramental y erigida canónicamente en nuestra ciudad no es admitida en la Agrupación, y esto me hace parar en seco y mirar en otras direcciones, si miro hacia la vega del Guadalquivir veo otro barrio de Córdoba, Villarrubia, también con alguna hermandad, que forman parte de nuestra ciudad al estar considerado un barrio más. Si miro hacia la campiña, veo otra Hermandad muy humilde, pero muy apreciada por mí, la de los Dolores de Santa Cruz, también barrio de nuestra ciudad.

Y ante esta situación quien no puede mirar para otro lado, es la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba, que ha de velar por engrandecer a cada Hermandad Cordobesa por insignificante que pudiera parecer.

Hay que mirar, como no a las agrupadas, así lo fijan en sus estatutos, pero la caridad cristiana tiene que ir más lejos que lo que fijan unas normas secas y a punto de cambiar, hay que engrandecer a los agrupados añadiendo todo posible participante, hay que estar al grande y al pequeño, especialmente para hacernos grandes, colaborando, ayudando y enseñando. Si al alguna le faltase una condición, es para eso para lo que debe de estar la Agrupación, para ayudar y colaborar en la consecución de lo faltante.

Si yo miro hacia otros lugares y no veo, no tiene ninguna importancia, pero los que no pueden dejar de mirar ni de ver, son los pocos organismos que tenemos y que deben dedicar todas sus fuerzas a conseguir que cada grupo de fieles organizados en entidades públicas de fe, no tengan su representación y voz entre los que deben velar por sus sueños e intereses.

Hay que mirar a cada punto cardinal, y entender las dificultades de las pequeñas, con pocos miembros, subsistiendo año tras año, con un hercúleo esfuerzo descomunal, sin dejar olvidadas a las grandes, que, si bien es verdad tienen más trabajo, su esfuerzo es más comedido, además cuentan con la colaboración de la Agrupación.

Mirar y ver, entender y ayudar, eso es lo importante.

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