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A pulso aliviao, 💙 Opinión

¿Por qué nadie dice lo que ocurrió en la Madrugá de 2017?

El río vuelve a sonar. Las noticias sobre la extraña madrugada del año 2017 vuelven a la actualidad tras un tiempo de pausa, de silencio y de una patética aura de misterio que no evapora el miedo y la incertidumbre de aquellas horas en las que centro de Sevilla se detuvo congelado por el pánico.  La fiscalía pide cárcel para varios presuntos autores de los hechos. Este órgano jurídico explica que no se intuye un delito contra los sentimientos religiosos ni hubo intención de atentar contra la Semana Santa. Habría que preguntarle al señor fiscal si él estuvo allí. Porque yo sí estuve. Recuerdo nítidamente cada detalle de aquella noche. Mi mente ha guardado celosamente la lleve de aquellos recuerdos. 

Por eso resulta verdaderamente ridículo que la justicia descarte un delito contra la Semana Santa. Vamos a ver, queridos letrados, las avalanchas ocurrieron en el Casco Histórico de la capital hispalense durante la Madrugada. Da la casualidad de que esa noche es una de las jornadas más importantes y multitudinarias de la Semana Santa. ¿Realmente pueden faltar con tanta libertad a la verdad afirmando que aquello no fue un atentado contra una de las tradiciones más importantes de la ciudad?

Por no hablar de lo que callan. Porque aquí se lanzan titulares y noticias sobre juicios, acusados, detenidos y personas que salen a la calle a los dos días. Pero el pueblo de Sevilla merece saber la verdad. ¿Qué es lo que pasó esa noche, señores? ¿Quién empezó aquellas avalanchas? ¿Cuál fue su modus operandi para crear el pánico colectivo? ¿Cuántas personas colaboraron? ¿Hubo conexión entre todos los puntos en los que se vivieron revueltas?

Ninguna de esas preguntas han sido resueltas. Y hay quien cree que jamás lo serán. Sobre todo teniendo en cuenta la experiencia previa de la famosa Madrugá del 2000. Han pasado 20 años de aquellos hechos, y nadie ha dado una justificación coherente a los tumultos que ocurrieron paralelamente y a la misma hora en puntos calientes como la Magdalena, Alfonso XIII, la Campana, la Plaza del Duque, Javier Lasso de la Vega, Orfila o Sierpes.

Varios medios de la prensa sevillana o la radio hablaron en ese momento de un posible pacto de silencio por el escándalo que conllevaría revelar la identidad de unos acusados con importancia en la jerarquía municipal.

Volviendo a los sucesos de 2017, hay un folio en blanco por escribir. Hoy solo sabemos que varias personas podrían ir a prisión por un delito que nadie deja revela con contundencia, y unas circunstancias que tampoco se han esclarecido. El Ayuntamiento tomó medidas para reforzar la seguridad en el centro, y hemos visto su favorable fruto en los años 2018 y 2019. Pero es muy complicado atajar un problema sin conocer su origen. Eso es lo que pedimos. Ojalá llegue el día en el que los que vivimos aquella pesadilla y el resto de ciudadanos, cofrades o no, podamos conocer la realidad de aquellos momentos de pánico. 

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