Hablar de cofradías es hablar de un mundo que se entremezcla con el arte. Miles son las vertientes de este que se arrojan al precipicio de lo sacro y, por excelencia, al cofrade. Una de las partes más relevantes, y también más criticada, es el arte de vestir. Una disciplina que se caracteriza por su dificultad. Sabemos, que no cualquiera es capaz de vestir de manera acertada una imagen que representará durante un tiempo la divinidad de María o, en su defecto, de Cristo. Bajo mi humilde punto de vista, Córdoba posee a grandes vestidores, siendo uno de ellos -al cual conozco de primera mano- Eduardo Heredia que tan solo lleva más de 25 años siendo las manos y el espejo de la Madre de Dios. Una tarea que como comprenderán, no es nada fácil.
Eduardo es, además de un vestidor excepcional, una persona que te impregna y que te contagia su sonrisa justamente en el momento que lo conoces. Una persona sabia, curtida y humilde. Y que no busca, a diferencia de otros, la fama ni su renombre. No le pesa el número de vírgenes que viste ni tampoco se superpone a las Juntas de Gobierno. Sabe en todo momento cuál es su lugar y el oficio al que tiene que acometer. Siempre está predispuesto a
cualquier cosa que la cofradía se preste. Una persona puntual, que sabe hacer las cosas, y que va, de frente y por derecho. Seria cuando tiene que serlo, en definitiva, un ejemplo de persona, y que menos decir, que como cofrade también.
Sería una buena oportunidad para que la Agrupación de Cofradías recapacite y haga memoria al esfuerzo, más que reconocible, que ha hecho Eduardo Heredia para las cofradías de Córdoba. Siendo un poco honesta y teniendo más de dos dedos de frente, nombrándolo para este año, cofrade ejemplar. Porque con el nivel patrimonial y artístico que se está forjando en Córdoba, veo absurdo hacer nombramientos en vano a personas o instituciones que realmente no han aportado nada a la Semana Santa de Córdoba, a excepción de una semana al año.
Mis argumentos son claros, hay que tomar ejemplo del menester que hace desde más de 25 años en la cofradía de la Santa Faz. Labores importantes como por ejemplo en la hermandad del Socorro, en la que se ve reflejada su buen corazón. En cofradías como la hermandad de la Soledad, de la cual pertenezco, y como no, en la hermandad del Resucitado, hermandad de su barrio, en la que forma a día de hoy, parte de la Junta de gobierno





