Se acercan los días de los cofrades

El próximo miércoles se acaba Don Carnal, llegando la ceniza a ser depositada en nuestras cabezas con esas solemnes palabras de «Conviértete y cree en el Evangelio». Será ese momento en el que se empezarán a escuchar los golpes de pecho de esas personas desaparecidas a lo largo de todo el año y que veremos aparecer como si hubiesen estado ocultos durante todo este tiempo.

Algunos ni siquiera serán vistos hasta el Viernes de Dolores con la pregunta «cual es mi sitio» a la hora de sacar el paso a la calle, sin haberse preocupado de lo que ha pasado el resto del año. Otros, intentarán dirigir la posición de la almohadilla porque «su familia ha ido siempre en ese sitio» pero sin darse cuenta que él mide más o mide menos que los miembros que fueron en esa posición de la vara.

Aquí, que te vean, es muy importante, que sepan que eres cofrade «desde shiquitito» y que tu familia es prácticamente la dueña del paso, pero eso sí, lo que llevan encima poco importa, y si ya hablamos del peso sobre el hombro, mejor que lo lleven los otros.

Esas personas que no están ni en los cultos en honor a su imagen titular, empezarán a salir de la cueva en la que estaban metidos cuando había que montar los pasos, los que sacarán pecho al ponerse la túnica pero no dirán «espera que te ayude».

Llega la Cuaresma, y con ella los tiempos de los cofrades de verdad, los que llevamos todo el año trabajando para que salga bien la procesión, la música, o los tronos, somos los pringados a los que, si sale algo mal, poder echar la bronca.

Ya veréis como ahora, veréis a mucha gente que desde hace prácticamente un año no veíais.