¿Realmente hay devoción?

La situación actual es difícil para todos, y que son momentos de especial tensión en algunos aspectos, los cuales crean momentos y decisiones duras. Sin duda alguna, los meses estivales siempre suelen ser para celebrar las festividades de los patrones y patronas de las ciudades y pueblos, pero, ¿realmente hay devoción?

Por experiencia propia, en muchos pueblos se utilizan estas festividades para que los jóvenes y no tan jóvenes se dediquen a hacer botellones y cosas similares, dejando a un lado la imagen en romería, que a veces se ve con público escaso por las calles. Y es que, a mi parecer, se están perdiendo las tradiciones, sin ánimo de ir a mejor. Es por ello, que con la pandemia este año no se podrán realizar estas romerías, procesiones o eventos y la pregunta es simple: ¿dolerá realmente a aquellos que toman el día como una fiesta más? ¿Dolerá a esas personas que se aprovechan de una fiesta cristiana para celebrarlo a su forma pero luego quejarse de la religión? Y realmente, ¿dolerá a los cristianos la suspensión de sus correspondientes fiestas patronales?

Como en el Corpus Christi, se pueden realizar eventos de una forma más íntima, sin aglomeraciones, aunque sea extraño o diferente. Pero, ¿realmente hay devoción? Cuando la devoción se une al postureo, se crean las dudas sobre la figura cristiana en estas situaciones.